Ahora toda vaina es gourmet

De vez en cuando suelo desayunar con mi tía; es súper cool y me consiente mucho cuando voy. Ella me conoce bien, y quien me conoce sabe que soy fanático de los tequeños. Que los amo casi igual de lo que amo a mi mamá. Así que ayer me recibió con ese desayuno.

Pero antes de desayunar me hace una pregunta: ¿De qué quieres los tequeños? Porque tengo tradicionales y tengo unos gourmet, que son de queso con guayaba.
Yo pensaba que sólo había de queso, pero no me extraño.  Desde hace algunos años Venezuela entró en la onda gourmet y ahora hay restaurantes y productos de este tipo por doquier.
Pero en sí, ¿qué es la comida gourmet?

Le pregunté a un amigo que es Chef y me dijo que
son platos refinados, que consiste en darle un toque de fineza a los platos, con ingredientes que resalten su sabor y sean bastante apetitosos e indescriptibles para el paladar.

Ahora, pensemos en un sitio, como por ejemplo, Ávila Burger, que comenzaron a hacer hamburguesas tipo gourmet. Soy fanático de este lugar y me gasto el sueldo entero allí, porque soy un gordito sin moral. ¿En qué se diferencia una hamburguesa gourmet  de la tradicional? Pues en que se usan ingredientes distintos a la típica carne, lechuga, tomate y cebolla. Pero mi hamburguesa favorita en Ávila Burger trae plátano frito y queso palmizulia a la plancha con ensalada pico e’ gallo. ¿Eso es refinado y fino?

Pero, como toda historia tiene dos lados, también he comido en sitios hacen pizza de este tipo, sólo que en vez de queso, ponen lentejas, albahaca y una que otra ramita extraña. Sabía a trapo viejo y costó carísimo. Porque tiene dos características: la comida gourmet es carísima y en proporciones mínimas.
También me contaron de hallacas gourmet, que en vez de los adornos de gallina y pimentón, usaban pavo y almendras.

Siempre es bueno experimentar con la comida, sin embargo, qué fastidio es ir a comprar un cachito en una panadería y que te digan que sólo tienen de pavo con queso crema. O que lo único que haya es pasticho de vegetales ¡Coño, qué ladilla! Está bien que hagan comida distinta, pero no se olviden de las cosas normales.

Y con relación a los tequeños de guayaba y queso: estaban sabrosos, pero nunca como los tradicionales.