Mundos Paralelos

Quizás la vida de nuestros padres y abuelos haya sido más “tranquila” pues no existía esto del internet, pero sin duda a nosotros nos tocó vivir una época interesante con toda esta movida 2.0.

¿Qué significa eso del 2.0? No es una nota de examen ni una ecuación matemática. Tampoco es el precio del petróleo, aunque estemos cerca de llegar allí. Se trata de todo un movimiento que se ha ido cultivando a partir de la creación del internet y que abarca desde nuestras redes sociales hasta la creación de páginas web -cualquier parecido con esta idea es pura coincidencia-.

De un tiempo para acá, nuestra vida comienza a tener una especie de mundo paralelo: quizás la comida que compraste hoy sabe a pies, pero con el filtro y los respectivos arreglos en Instagram parece que estás comiendo un manjar de los dioses. O publicas la foto de la rumba del año cuando la verdad es que pasaste el 90% de la noche pendiente de las actualizaciones de Facebook de los demás.


No obstante, parece importante señalar que esta vida paralela no puede absorbernos por completo, como vemos muchas veces en una cena de amigos donde hay un momento de silencio y todos están pegados al teléfono, sobre todo ahora que el 50% de nuestros panas vive en el exterior y es la única manera de comunicarse, y lo sé porque yo soy una smartphoneholic (es verdad que a los psicólogos nos gusta inventar diagnósticos y clasificaciones).  Así que no importa si eres de los que publicas cada detalle de tu vida o si eres del grupo de los stalkers, siempre debes tener tiempo para vivir la vida real, que a veces resulta hasta más interesante que la ficción, en especial si vives en Venezuela donde todos los días ocurre una locura nueva. Le pierdes la pista durante una hora y ya es otro rollo distinto.

Y por sobre todas las cosas no olviden disfrutarse su momento en la web visitando páginas tan divertidas como domino y truco (ya parecemos propaganda de aceptación de aumento de la gasolina, estamos en todos lados promocionándonos).