Carta a Cupido

En el mes del amor y la amistad, no todo son corazoncitos y rosas.  Hay un importante sector de la población que asegura que su situación sentimental no es la mejor, y generalmente no tienen voz y voto para expresar su malestar. Ante tanta inconformidad por injusticias y vejaciones en el departamento de emparejamiento, por tantos daños psicológicos derivados de malas citas y cuentos de príncipes azules, decidí hablar en nombre de estas personas y escribirle una carta al representante del amor en la mitología, la tecnología y las películas de comedia romántica: el señor Cupido, quien fue visto por última vez trabajando en el viceministerio de la felicidad suprema, y hasta el sol de hoy no ha hecho acto de presencia. ¿Será que anda ocupado todavía tratando de arreglar el tercer matrimonio de Jennifer López? En fin, aquí les comparto mi carta.

Atención:
Sr. Cupido
Departamento de emparejamiento
Viceministerio de la felicidad suprema
Presente.- 

Querido Cupido:
Espero estés bien, aunque la crisis de pañales te debe estar jodiendo un poco. He observado tu trabajo por años; unes y desunes parejas con sólo lanzar flechas, siendo el juez de todas las relaciones amorosas desde el imperio romano. Hay gente que te agradece infinitamente por haberles dado a su media naranja y hacer que vivan felices para siempre. Otras personas tienen estatuas tuyas en museos y se dedican a rendirte honores porque repartes el amor a donde quiera que vas. Y hay personas, como esta servidora, a las cuales les gustaría saber cuál es tu criterio para saber qué parejas funcionarían o no, porque a veces te pelas, mi amor. Y duro. Yo no sé si es que hay que llenar una planilla de gustos, o si ya entraste a la era digital y estás detrás de todas las mafias de páginas web que emparejan gente, pero dime cómo es el procedimiento, porque si te lo dejamos a ti, no sé con qué nos vas a salir.

La semana pasada, me mandaste a un reggaetonero con ínfulas de Daddy Yankee; no sé si es que me viste cara de bailarina exótica, pero te cuento que ese no es mi tipo. La anterior, me pusiste a un existencialista de esos que creen que se las saben todas más una sólo porque usan lentes de pasta y pasamontañas, y te mira feo si te atreves a preguntar quién es Wes Anderson. La anterior, un tipo que quería, cito; “empreñarme para montarme un rancho”. ¿Qué pasa, pana? ¿A dónde estás apuntando esas flechas? ¿Te volviste virolo, de repente? Te recomiendo que vayas a una práctica de tiro al blanco, porque me imagino que más de dos mil años de trabajo pesan bastante. ¿Has considerado pedir la jubilación? Serías el candidato perfecto. 

Y la cosa no es solamente conmigo. He visto parejas perfectas terminar, y parejas más que disparejas juntarse. Gente que dice “es bello, tiene plata y me lleva a comer todos los fines de semana”, como si esos fueran criterios para una relación de verdad. Otros dicen “yo no me voy a dejar joder por nadie, más vale solo que mal acompañado”, como tratando de hacerse los duros; ese tipo de gente podría llamar a tu supervisor para plantearle unas cuantas quejas.
En serio, Cupi, te digo todo esto porque te quiero, y porque sé que debe ser difícil tratar de unir a la mitad de la raza humana con su complemento, con su alma gemela. Debes sentir que nadie aprecia tu trabajo; lo difícil que es andar volando por ahí con un arco y flechas a cuestas, tratando de apuntar bien, teniendo que cubrir tú solo la demanda de todos nosotros. Eso yo puedo entenderlo, pero chamo, deja de financiar a todas las comedoras compulsivas de helado y todos los cantantes despechados de “mujeres divinas”, y trata de hacerlos un poquito más felices. O delega la tarea en otros, o cómprate unos bifocales a ver si por fin pegas una, enano siniestro. Y por favor, cámbiate esos pampers, que nos estás cagando la vida sentimental.

Atentamente,
Una histérica despechado-enamorada.

P.D.: Aún espero el Christian Grey que te pedí para el 14 de febrero del año pasado, eso también me lo quedaste debiendo. ¿o es que una no puede soñar en grande?