Los pequeños placeres de la vida de un venezolano

Ya hemos dicho que la vida de un venezolano promedio está llena de correderas y angustias constantes. Y no es para menos, yo quisiera ver cómo podría estar tranquilo un europeo luego de tener que levantarse temprano para poder llegar a su trabajo, tras usar su hora de almuerzo para comprar aquel café que tanto necesita en su cocina, salir del trabajo 30 minutos más tarde de la hora habitual para ir al curso de inglés y llegar a casa para hacer los oficios del día siguiente.

Sin embargo, también dicen que somos uno de los países con la mayor sensación de felicidad y me estuve preguntando: ¿Por qué es esto? si nuestro día a día puede ser bastante agotador. Hasta que en un punto logré llegar a una conclusión: se trata de valorar las cosas pequeñas de la vida y de usar nuestro sentido del humor para hacer frente ante la difícil realidad.

 Es por eso que decidí hacer un conteo de las 10 cosas que nos hacen suspirar de felicidad:

Encontrar dinero en el bolsillo: una de las cosas que produce más alivio en la vida es encontrar así sea un billete de cinco bolívares en la cartera, el bolsillo del pantalón o la camisa. Es un momento en el cual te sientes como Kim Kardashian por la suerte que tienes, aunque en la realidad no puedas comprarte ni un chicle.

Llegar a casa sin que te hayan robado: ese momento en el que cierras la puerta de tu vivienda y descubres que no te han intentado robar y que llegaste con todas las cosas con las que saliste de allí esa mañana.

Encontrar un producto que escasea: esa satisfacción que sientes cuando llegas al supermercado y ves aquel shampoo o desodorante que tanto deseaste; en muchas ocasiones no te va a importar hacer la respectiva cola de dos horas. Una variante aún mejor es cuando algún familiar te lo consigue, pero esto es casi como la historia del ratón Pérez, lo has escuchado pero a ti no te ha pasado. 

Hallar un Wi-fi libre: el mejor amigo del hombre no es el perro. En estos tiempos, quien ocupa ese lugar, es el vecino que no le puso la clave al internet. También aplica en el trabajo cuando no te bloquean las redes sociales y las demás páginas que te interesan más que tu propio oficio.

Que la medicina que necesitas aún no este vencida: hay cosas que producen mucho alivio y el hecho de necesitar un acetaminofén y encontrar que el que tenías guardado desde hace dos años, aún no este vencido.

Llegar al metro y que no haya retraso: es hora pico, saliste de la oficina y necesitas estar en 20 minutos con el hombre de tus sueños, ¡y zas! Llegas al metro y todo funciona con fluidez, un pequeño grito de alegría se ha apoderado de tu mente.

Que termine una cadena sin haber una devaluación: suele ocurrir durante los primeros meses del año, donde todos estamos a la expectativa sobre el precio del dólar y la gasolina y no sé a ustedes pero luego que termina la cadena y no han anunciado algún aumento -a menos de que sea el del salario mínimo- todos quedamos un poco aliviados, sobre todo si aún no usas la giftcard en amazon y el cupo viajero.

Que la tarjeta haya pasado: faltan como 3 días para la quincena, tu tarjeta de crédito está al tope y la de débito está más allá del subsuelo, es allí cuando le pides a todos los santos que te echen una manito para que alguna de las dos pase; y vaya que se siente bien cuando la cajera no te ve con cara de pobre porque te la rebotaron, sino que por el contrario, te da el respectivo papelito para que lo firmes.

Que tu jefe llegue después de tu haber firmado la carpeta de asistencia: si eres de los que llegas tarde y en tu trabajo aún no implementan eso del captador de huellas, es tu momento para destacarte cuando tu jefe no ha llegado y puedes fingir que tu si lo hiciste a tiempo y colocar una hora decente. Cabe destacar que esta aplica cuando tus compañeros de trabajo no son unos chismosos.

Encontrar un enchufe para el cargador: hoy en día es casi un milagro que la batería te tu teléfono dure todo el día y cada vez veo a más personas pendientes de encontrar un enchufe, y eso lo he visto hasta en el metro. Por fortuna, en centros comerciales como en el Sambil ya colocaron unos stands para que uno esté allí con comodidad porque no todos pueden conseguir los útiles cargadores portátiles.