¿Sexo o Wi-fi?

Si tuvieses que elegir entre sexo ilimitado y Wi-fi ilimitado, teniendo que sacrificar uno al elegir el otro, ¿qué escogerías?
Esta es una pregunta bastante difícil en esta generación, donde el Wi-fi se ha llegado a ubicar como una necesidad más básica que comer, respirar, e incluso tener relaciones sexuales. 

Hay personas que incluso, en son de burla, han graficado esta situación de la siguiente manera:
Imagínense, el Wi-fi es más básico que el sexo. ¿Cómo es esto posible? Ese meme que acaban de ver se basa en la teoría de Abraham Maslow, que dice que las primeras necesidades que deben satisfacerse son respirar, comer, dormir, y el sexo está incluido en ese lote. Esto se lo comentaba a un amigo en estos días mientras íbamos por la calle, y él se sorprendió: “¿de verdad el sexo está entre las necesidades básicas?”.

Pues para qué te digo que no, si sí. ¿Cuántas veces no hemos llegado a la conclusión de que la gente que está amargada es porque “no le han dado lo suyo”? Quizás no moriríamos por falta de sexo, pero sí seríamos mucho más infelices. No tienen idea de la cantidad de endorfinas que se liberan cuando se dejan llevar por la pasión -o la falta de juicio en una noche de copas-. 

¿Qué significa que se liberen endorfinas? que se alivian el estrés y las tensiones del día, se reducen los dolores corporales, y los lazos afectivos con la otra persona se vuelven más fuertes, además de hacer maravillas con nuestra autoestima -dependiendo de las circunstancias, uno se siente el ser más atractivo que existe, con la capacidad de comerse el mundo luego de una buena noche de sexo y orgasmos, ¿o me van a decir que no, picarones?-.
Y en cuanto al Wi-fi, es verdad que es uno de los inventos revolucionarios de este siglo, que cada vez más sitios públicos disponen de esta herramienta que nos permite mantenernos conectados a toda hora, en cualquier lugar, para no perdernos de ningún acontecimiento del mundo; nos enteramos más rápido de lo que sucede del otro lado del planeta, y podemos hablar con seres queridos que se encuentran lejos por alguna circunstancia. Pero, ¿es ésta una conexión de verdad? ¿Esa conexión etérea a través de un artefacto electrónico es más fuerte que la conexión que se logra al tocar, acariciar, besar a otra persona?

Quizás el Dr. Sheldon Cooper diría que el Wi-fi le gana a cualquier cosa, pero lo que yo creo es que hay que mirar menos el teléfono y más a los ojos. Y estoy de acuerdo con Maslow, una vida sexual llevada con responsabilidad es casi tan importante como comer o dormir, porque, afrontémoslo, el sexo está muy presente en nuestra sociedad, y ha pasado de ser un simple acto biológico a ser un estándar social de aceptación, además de estar presente en todas las conversaciones y chinazos. Pero, ojo, no se arrojen a los brazos de la primera persona que les caliente la oreja; asegúrense de que valga la pena conectarse de esa manera, y cuídense el uno al otro, protéjanse. Que el sexo sea algo maravilloso de recordar, no un motivo futuro de arrepentimiento.

Y para los que les haya quedado la curiosidad, aquí les dejo la pirámide completa de Maslow para que vean que, a pesar de que este artículo se trata de sexo, no sólo somos dormir, comer y tener relaciones; hay muchas otras cosas que necesitamos alcanzar para ser felices. 

¡Después dicen que sólo las mujeres somos las complicadas!