¿A qué sabe el Rock?

Hace un tiempo, escuché a mi muy querida amiga, Iliana Goncalves, hablándole a una clase de alumnos de bachillerato acerca de su profesión, que es la Traducción. Me pareció muy interesante, porque aparte de toda la información estándar sobre la carrera, hizo un ejercicio con los chicos donde les preguntaba qué sabor tenían para ellos los diferentes idiomas –que en el momento, siendo honesta, me pareció una pregunta muy piedrera-:

- A ver, tú, ¿a qué te sabe el italiano?
- Esa es fácil, a pasta, profesora.
- Muy bien. Y a ti, ¿a qué te sabe el alemán?
- A salchicha y cerveza.
- Bien. Aunque todavía no estás para beber cerveza, pero está bien. Y tú, ¿a qué te sabe el francés?

Y así siguió con varios idiomas, haciendo una reflexión muy importante al final: hablar un idioma no es sólo aprender las palabras y las fórmulas gramaticales, es entender la cultura de los países donde se usa, las expresiones coloquiales, la historia, la situación socioeconómica, entre muchas otras cosas.
En eso me pregunté yo ¿y si se aplicara la misma pregunta a la música? Quizás les parezca extraño, pero tiene algo de sentido. Cuando una canción es muy, muy buena, puede invadir todos los sentidos, traernos recuerdos de personas, situaciones, imágenes, olores, sabores… Las posibilidades son infinitas. Hasta puede producir emociones: alegría, tristeza, rabia, miedo, y no sólo porque te recuerde a tu amorcito o a alguien que detestas, sino que a veces es la misma música la que nos hace tener esas reacciones por cómo está hecha. Basta con que pongan Bohemian Rhapsody de Queen a todo volumen para que vean de lo que les hablo.
Entonces, decidí hacer un experimento y conversar con mis amigos sobre música; les pregunté a qué sabían varios géneros musicales, y luego de superar el impacto inicial –todos me miraron con cara de “esta loca, ¿qué se fumó?”-, obtuvimos conclusiones muy interesantes:

- El pop: sabe a chicle, o a algo con mucho azúcar –yo pienso en pop, y de inmediato me viene a la mente la canción Barbie Girl de Aqua. -Si eso no es chicle, no sé qué será-.
- La música llanera: sabe a carne en vara, o a picadillo llanero; otros han dicho que a cachapa –esta asociación está tatuada en el ADN de todos los venezolanos-.
- El hip hop: sabe a champaña, o un licor muy caro -¿no han visto la cantidad de champaña que desperdician bañando a las mujeres en los videos musicales? -Aunque bueno, eso despierta el morbo de algunos-. Hay quienes lo han relacionado con refresco de cola. También está el rap de Eminem, que sabe más bien a algo ácido.
- El Tango: sabe a vino tinto –una asociación clásica pero muy fuerte-. 
- El country: sabe a trigo, el que salen masticando los vaqueros en todas las películas del lejano oeste.
- El rock… ¿a qué sabe el rock? Tuvimos problemas para ponernos de acuerdo.
Unos decían que a cerveza, otros decían que a hamburguesa, otros se fueron a sabores menos comunes como el asfalto, el metal –si me preguntan, no sé cómo saben a qué sabe eso-. Creo que eso corresponde con la realidad, porque con tantos géneros de rock,
¿Cómo se le puede poner sólo un sabor?

Al final nos dimos cuenta que hay asociaciones muy fuertes con ciertos tipos de música, pero con otros la perspectiva es muy variada. Creo que tiene que ver con los gustos personales de cada quien, y ésta es una muy buena forma de ver cómo la gente percibe los diversos géneros que hay. Es interesante la asociación de la sensación que obtiene a través de un sentido, cuando lo llevamos a otro. Pero, la gran pregunta es: y a ti, ¿a qué te sabe el rock?