[El fin del mundo se acerca] Me quedé sin internet

No importa si estas en el trabajo, en tu casa o en la calle, perder la conexión a internet es lo peor que te puede suceder en el día; ese momento cuando el teléfono solo sirve como pisapapeles y las computadoras pasan a ser lindos objetos de uso decorativo. Debemos estar claros, ¿Mandar mensajes de textos y llamar? ¿Utilizar sólo productos de Microsoft Office? Eso quedo en el 2000. De hecho, cuando se nos acaba el plan de datos o cuando nuestro proveedor de servicio decide tomarse unas vacaciones no programadas, uno pasa a ser un zombie en busca de WI-FI, al mejor estilo Guerra Mundial Z. Incluso hay programas que reseñan esta terrible situación, ¿recuerdan el capítulo de South Park en el que el mundo se queda sin internet como por dos semanas? Espero que nunca vivamos algo similar.

Como buena adicta al internet, he sentido ganas de lanzarme por la ventana cuando esto ocurre, pero, poco a poco he ido descubriendo que ante esta difícil situación solemos reaccionar de cierta manera “predeterminada” y por ello quise compartir mi “conocimiento” con ustedes. He aquí el ciclo de reacciones que presentamos ante la ausencia de esta vital herramienta informática:  

Si estás en casa:
  1. Taquicardia: ocurre en ese instante cuando notas que las páginas web no abren y que a los mensajes de WhatsApp le aparece un relojito.
  2. Desesperación: empiezas a buscar si existe algún vecino al que puedas robarle la señal o intentas prender y apagar el router -si te miras al espejo te pareces a Charlie Sheen buscando cocaína-.
  3. Resignación: sueles llorar en posición fetal o en su defecto, observar la habitación sin rumbo fijo, buscando el sentido de la vida.
  4. Búsqueda de alternativas: aceptas que nunca volverá y buscas otras opciones, por ejemplo puedes salir con tu novio(a) o amigo(a) que es lo más parecido al uso del WhatsApp, te pones a ver la televisión que es el equivalente a YouTube, lees algún libro como si fuera Google o gritas cosas por tu balcón pensando que estás en Twitter. Si estás de suerte puede haber una reunión familiar en casa e interactuar con ellos imaginando que es Facebook.
  5. Regreso triunfal: escuchas el respectivo ringtone de que te ha llegado un mensaje y el semblante te vuelve a la cara. Es aquí cuando vuelves a tu rutina 2.0.
Si estás en la oficina:
  1. Desconcentración: no importa que estés trabajando en Excel o que ni siquiera estés usando la PC, si sabes que se fue el internet en el trabajo vas a tener la cabeza pensando cuando va a regresar.
  2. Preocupación: justo cuando notas que no hay conexión, recuerdas que necesitas buscar una información valiosa o enviar un correo importantísimo y te lamentas.
  3. Relajación: a fin de cuentas estás en tu trabajo, así que un descansito no cae mal. Igual puedes revisar las redes sociales desde tu teléfono.
  4. Vuelta a la rutina: luego que regresa el internet, te das cuenta que se te acumularon un montón de cosas pendientes y debes trabajar. Creo que es el único momento donde hubieras deseado que el internet hubiera desaparecido por el resto de la tarde y así podías escaparte a comer donas, siempre con la excusa de que así no puedes trabajar.
En los viajes ocurre algo muy particular: bien puedes despejarte de la rutina y tomar la ausencia de internet como un break, muy al estilo de vamos a darnos un tiempo en las relaciones de pareja, o puedes optar por estresarte aún más porque quieres documentarle al mundo la experiencia que estás viviendo y no puedes hacerlo: ¡las vacaciones no son lo mismo sin que los demás sepan que bien te lo estás pasando!

Al final del día, no importa cuál haya sido tu experiencia, solo deseas que no se vuelva a repetir. A fin de cuentas, tu día a día no sería lo mismo sin poder ver los nuevos artículos de Dominó y Truco, sin saber cuáles fueron las extensiones que se le cayeron a Britney Spears o cuál fue el político que saltó la talanquera. ¿Te imaginas como sería vivir sin saber que María, la chica que estudio contigo primaria, está embarazada? Son cosas que sólo vives gracias al internet así que ¡Esperemos que siempre siga en nuestras vidas!