Estoy en misa y no sé rezar, ¿qué hago?


Cuando somos niños y vamos al colegio, los que fuimos a colegios de monjas, siempre nos toca ver una materia llamada religión en la que nos enseñan innumerables historias sobre la vida de Jesús, también aprendemos cómo es el debemos actuar en las misas, sobre todo cuando se trata de la primera comunión, la cual siento que es la misa más extensa de la historia. 

¿Recuerdas que en esa época te enseñaban a rezar? Es probable que no, y que todo aquello que te rezabas al caletre haya ido directo al buzón de reciclaje de tu cerebro. El problema radica en que ahora lo necesitas, y no sabes cómo resolver, ya que de vez en cuando, te toca asistir a uno de estos eventos religiosos, bien sea por voluntad propia o por cumplir con algún compromiso familiar. Esto suele verse incrementado en las fechas alusivas a semana santa y por eso les traigo unos pequeños consejos para que no pases pena si decides ir a misa, a una procesión o quieres visitar los 7 templos.


- Wachufea: esto es lo que solemos hacer cuando cantamos una canción en ingles pero no nos sabemos la letra. Debes tener en cuenta que para aplicar esta técnica los demás también deben estar susurrando las canciones y los rezos, así no se darán cuenta que tú sólo balbuceas sonidos sin sentido.
- Mueve los labios sin emitir sonido: la gente creerá que lo haces porque prefieres tomar este momento religioso con mucha devoción, y es la verdad. Nadie tiene por qué escuchar que cosas le estas pidiendo o agradeciendo a Dios
- Baja las letras en google: puedes leerlas desde tu teléfono y si alguien te pregunta, le respondes que Dios te escribió por WhatsApp y debes responderle.
- Finge enfermedad: puedes fingir demencia o puedes desmayarte de manera ficticia, así no pasas vergüenza y con suerte, te darán un asiento y un poco de agua.
- Mantente alejado de las devotas: es probable que si te sientas en la parte de atrás, haya mucha gente que este en la misma posición que tú y no le importara que no reces ni el padre nuestro, pero si te sientas al lado de la señora más predicadora de todo el templo, ¡oh, oh! Estás en problemas.
- Contrata a un niño de 4to grado: que se sienta al lado tuyo, así la gente pensará que es un hijo, hermano o sobrino y te sentirás orgulloso de que él sí se sepa el rezo y la atención estará centrada en su lindura -puedes fingir incluso que tú se la enseñaste-.


Sólo recuerda, sin importar cuál opción elijas, lo importante es que le imprimas seguridad a tu actuación.