La elegancia: ¿se hereda o se adquiere?

Siempre hemos escuchado el viejo dicho de aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Cada vez que escuchaba a mi abuela decir esto me imaginaba a un orangután en el zoológico, vestida y maquillada, que, pues, se quedaba así porque le gustaba. Ya de adolescente fue que descifre el código y entendí la frase, pero siempre me pregunté si yo era una mona o no. Todavía no tengo la respuesta. Como venezolanos, representamos a nuestro país, en principio, por nuestro petróleo, nuestro béisbol, la crisis económica y política, las misses. Voy a afincarme en la última categoría, de allí viene nuestro gusto adquirido por la belleza, tanto admirar como ser admirado.

Si tú te consideras una persona a quien no le importan las apariencias, vas a ser fastidiado por mil y un personas, en el metro, la camioneta, el 99% de los casos les ocurrirá a las mujeres. “píntate ese pelo, ¿no ves cómo ya te salieron las raíces?”, “por Dios, ve pensando en reunir para unos implantes. Estás más plana que tabla de surf” o “a esa ni con el botox la puedes estirar”. Son muchos de los ejemplos que escuchamos a diario, sobre todo referidos hacia la mujer.

Por fortuna para los hombres –excepto los homosexuales-, la pinta y la elegancia no son algo fundamental. A ellos ni les importa cómo se ven el uno o el otro, y nunca se van a dar detalles o consejos de belleza. Siempre somos capaces de observar grandes diferencias, que van a los extremos sobre cómo se ven las personas, en especial, en las grandes ciudades, donde te puedes encontrar tanto a Perolito y Escarlata, como a la guapa y conflictuada, Lilian Tintori, tomándose un café antes de irse a enseñar Yoga. Muchas veces recuerdo haber visto mujeres con sobrepeso, celulitis y cargando con cuatro hijos por la Hoyada, usando un short cachetero que decía en la parte de atrás “ámame”, así como todo el tiempo vemos a hombres embarazados de cerveza o comida que no les sirven las franelas así que ya estén estiradas.

Pero en sí, ¿qué es la elegancia? ¿Es estar a la última moda del último conteiner de ropa que llego a la Guaira? ¿O es acaso sinónimo de estilo y refinación? Es probable que sea la mezcolanza de todo lo anterior.  Te reto a hacer un experimento. Agarra una de esas revistas de moda Vogue o Cosmpolitan y siéntate en alguna plaza de Caracas. Pasa una página, observa la persona de la revista, y después compárala con algún transeúnte. Al final del día se hace difícil que encuentres una gran similitud de elegancia entre la persona de la revista y la persona común.
 Pero también hay que considerar que en la familia siempre va a existir esa persona que se caracteriza por siempre gastarse la quincena en productos para el cabello, comprarse una sola chaqueta en Zara, y aquí ya se fue la quincena. Aquella persona endeudada con el cirujano, pagando las interminables cuotas de los implantes y tiene una cuenta abierta con el peluquero. Como está la otra persona que todo se lo gastó en el mercado, se fue a comer tres días seguidos a una feria de comida y compró ocho películas para verlas en la semana. La elegancia también debe ser una prioridad para esa persona, lo importante es que la persona se sienta cómoda con esta dedicación de tiempo y dinero, y no que sea un esclavo de la moda.

Hay que estar claros, el sueldo de uno no alcanza para cubrir un estilo de vida de Devils wears Prada o para tener el estilacho de Carolina Herrera. Hay muchos factores que alteran el producto final de lo que se define como elegancia, ente ellos está el nivel socioeconómico, historial psiquiátrico previo, signo zodiacal, la edad y sexo de la persona. Ampliemos cada uno de ellos:

Nivel socioeconómico: en mi opinión, es el factor número uno que define el nivel de elegancia de uno y del closet que uno se gasta. Con un salario mínimo, es difícil mantener el estilo que muestran en las revistas. Según la pirámide de necesidades básica, la comida es uno de los principales elementos para poder sobrevivir, mientras que la elegancia no parece ser algo biológico que debemos satisfacer; sin embargo, es lamentable que la realidad en nuestro país nos lleva a pensar que es mejor verse como Marimar, para pasar desapercibido de todos los malandros en la calle, y aún así, nos siguen sacando el celular de la cartera.

Historial psiquiátrico previo: en mis prácticas clínicas en la Universidad de Hogwarts, núcleo Chacaíto, pude observar que nuestro estado de ánimo influye en la manera en que nos presentamos ante el mundo. Cuando uno está deprimido, por ejemplo, con frecuencia se obtiene un look de espanto. Sólo recordemos esos cambios radicales de los famosos cuando están felices y maníacos, mostrando todo y parrandeando, en comparación cuando se les ve tristes, sin trabajo, con sobrepeso y amargados, e incluso con cabezas rapadas -a lo Britney Spears-e incluso con cabezas rapadas - ques con este papel.males de globo. cupo CADIVI., o cuando los detienen y les toman fotos en la comisaria y después son publicadas por la prensa rosa. Los únicos locos que aún se ven bien estando locos son Russell Crowe (A Beautiful Mind) y Dr. House, que con sus problemas de adicción y personalidad egocéntrica y narcisista siempre se viste bien.

Signo Zodiacal: ¿cómo no nos vamos a aprender los signos zodiacales en Venezuela? Todos los benditos días escuchamos en el arquitecto de los Sueños: Los signos del elemento Agua, del elemento tierra. Al parecer, por ciertos influjos astrales cuando uno nació, uno desarrollará cierto sentido de la estética. Tal vez, si naciste en luna llena, retendrás más líquidos y por ende, la ropa no te va a quedar. Tal vez, si naciste en Semana Santa, siempre te verás recatado como un Monseñor, y si naciste en Carnaval, siempre parecerás Diosa Canales vestida de payaso. La astrología no es una ciencia exacta, pero parece que dicta con fuerza la vida de los venezolanos.

Edad: es interesante como la edad determina tu estilo. En la infancia a uno lo visten obligado y lo llevan a todas partes. Con el tiempo vas decidiendo tus propias tendencias y te vas más por diseños de Disney que por los de Pixar, o si tienes hermano mayor, no dictas nada, te dan toda la ropa que ya no le queda a tu hermano y te friegas. En la adolescencia todos queremos vernos bien, a pesar de que todo el mundo se ve igual en uniforme, por ende, vemos los fines de semana todos esos jóvenes luciéndose por las calles, los Emo, los skaters, Los Raperos, las Sifrinas y las Intelectuales por doquier.

Sexo o Género: el concepto de elegancia no es el mismo para ambos sexos, muchas veces demanda mucha más atención, tiempo y dinero por parte del género femenino, por esto es que siempre veíamos aquellos pasillos colmados de productos de belleza en los Farmatodo de hace años: el brillo de uñas, escarcha para los ojos, cualquier pendejada para verse mejor. En cambio, uno veía siempre tres productos para hombres: un pequeño shampoo, una crema de afeitar y condones, de resto no se encontraba más -o tal vez no necesitan más-. 

Al final, la elegancia es un poco de ambos, aprendido por la sociedad y familia, y heredado por influencias astrales desconocidas.