Síntomas de que eres un gordito sin remedio

Comer, es lo que quiero yo hacer. ¿esa frase no les recuerda a algo? A la famosa canción de Guaco que es una oda a la comida. Y no los culpo por haberla escrito, comer es uno de los placeres más sabrosos que hay, ni qué decir de meterse un buen almuerzo luego de una mañana de diligencias, o de los eventos sociales que constan de una parrilla y música; y más de una vez, algunos de nosotros pasamos algún malestar del corazón comiéndonos un dulcito. La comida es ese amigo silencioso que está en todas partes, y no te juzga ni te regaña si quieres comerte tres hamburguesas tú solo.

Comer, toda mi vida será comer. Hay que admitir que, a veces, las reuniones con amigos o familia giran alrededor de la pregunta “¿qué vamos a preparar?”, y que los encuentros no son lo mismo sin unos buenos tequeños, un sancocho, una olla multitudinaria de pasta con salsa, siendo parte del atractivo reunirse a cocinar primero. Por eso es que, en ocasiones, relacionamos la comida con amor o con sentimientos positivos, eso hace que varios de nosotros pequemos más de la cuenta porque, a falta de un abrazo, buena es una bolsa de chicharrones. Pero no los juzgamos, aquí en Dominó y Truco somos amantes de las chucherías y la comida rápida, así como acumuladores compulsivos de imágenes de comida de internet; somos unos gorditos sin remedio.

¿Cómo saber si eres un gordito sin remedio? Observa estos síntomas y descúbrelo.

- Tienes comida guardada en todos los sitios importantes: No basta con las galletas que están en la alacena de la cocina; tienes una bolsa de papitas debajo de la cama, otro paquete de galletas bajo la almohada, en la guantera del carro, en tu cartera o bolso, y hasta en el estante del baño. Nunca sabes cuándo va a atacar el antojo.

- Más de la mitad de tu presupuesto se va en comida: No te importa comprar ropa cara, ni que te corten la luz en casa, siempre y cuando tu nevera esté full, puedas salir a comer a la calle todos los días, o tengas lo suficiente para cubrir ese antojito de media tarde donde la energía está baja y hay que comerse algo “para aguantar”.

- Mientras estás en plena tarea de alimentarte, piensas en la siguiente comida: Estás desayunando tremenda arepa con huevo frito, y ya te estás preguntando “¿qué vamos a comer de almuerzo?”. Y tu inquietud es tan grande que se lo preguntas a todas las personas que están en la mesa contigo, y te miran como si tuvieses complejo de barril sin fondo. Pero no te preocupes, eso es una cualidad de visionarios y emprendedores; hay que planificar a futuro para cumplir nuestros sueños, ¿verdad?

- Te has sorprendido a ti mismo soñando despierto con tu comida favorita: Estás en el trabajo, escribiendo en la computadora, cuando de repente aparece esa pizza con pollo, tocineta y salsa BBQ que es el motivo de tus desvelos, se posa frente a ti, se te agua la boca… Por lo general llega tu jefe llega con más carpetas y vainas que hacer. Es difícil soñar despierto, vale. 

- Tus despechos los pasas con comida: Bueno, estoy consciente de que algunos recurren más bien a la botella de aguardiente, pero hay otras personas -como yo- que lo que hacemos es asaltar lo poco que queda de la sección de chucherías de Farmatodo, nos vamos a casa, y nos montamos encima nuestra palangana de helado mientras escuchamos todas las canciones que nos recuerdan a ese desgraciado, o vemos la película de Bridget Jones por quinta vez.

- ¿Vida fitness? ¿qué es eso?: Tú sabes que existen personas dedicadas a hacer dieta por motivos de salud, o por querer verse bien, lo cual no es nada reprochable; pero no puedes entender cómo renuncian a las deliciosas grasas y azúcares, además que comen puras cosas fitness, o pasan el día inventando cómo hacer un sustituto dietético de una torta de chocolate. Y encima de todo, te preguntas cómo rayos compran comida que resulta ser el triple de cara sólo por llevar las palabras “fit”, “fitness”, "diet" o “light” en el nombre. Y ni hablar de Herbalife; eso no es comida, eso es cemento envasado para ti.

- Te la pasas viendo imágenes de comida fantástica en internet: Facebook y 9gag son los principales culpables de esto. Tú estás tranquilito viendo tus cosas, y de repente sale una foto de una pizza-hamburguesa, con todo un set de imágenes que ilustra cómo se preparó, te babeas y de inmediato dices “hey, yo puedo hacer eso en mi casa”. Por lo general, los gorditos terminamos coleccionando las imágenes de este tipo con las que nos cruzamos, y soñamos con hacer una mega comilona con todas estas recetas. Pero ojo: puede que el producto final no se parezca a esas fotos. Lo que sí, es que debes asegurarte que quede bueno para poder comértelo.

- Tus amigos son gorditos sin remedio, igual que tú: Es normal que te rodees de personas que comparten la misma pasión por la comida, hablan de restaurantes, de paellas, de postres, planifican para cocinar en casa de algún pana, y pare usted de contar. Después de todo, la gordura mental se sobrelleva mejor estando acompañado de gente con la misma obsesión… digo, afición.

Es tan sabroso vivir y comer… así que si presentas algunos de estos síntomas -o todos-, no te preocupes: date con todo y disfruta de la comida porque no hay nada más rico que eso, sin sentirse juzgado por los envidiosos; sólo procura mantenerte activo subiendo escaleras una y otra vez para que luego no tengas que lidiar con todo un set de cauchos. Y, ¡a comer!