Qué vaina como habla el venezolano

La lengua castellana es maravillosa, y una de las más ricas del mundo. Saber hablar castellano es algo que puede ser bastante complejo. Sin embargo, es público y notorio que los venezolanos tenemos una forma de hablar bastante particular, llenamos todo de
modismos y jergas populares que modifican nuestro idioma, sus palabras, significados y aplicaciones. 
Es bastante interesante la forma en la que cambia el lenguaje, ¿no? Una de las cosas que siempre me han llamado la atención de la forma en la que el venezolano se expresa es su fijación con etiquetar a las personas con la fauna aviar: 

- Él es un gallo 
- Ése es pato 
- Son unos zamuros 
- Qué pavo es 
- Habla como un loro 

¡Qué vaina le hemos echado al idioma! Y allí tenemos otra: vaina. Es un término que usamos demasiado en nuestra cotidianidad, porque, vamos a estar claros: como hablamos los venezolanos no es cualquier vaina, hablamos bien fino. Aunque ahora dicen “qué beta”, y me pregunto yo, ¿qué es eso de beta? Me encontré detestando esa expresión cuando entendí que beta es la misma vaina que vaina. Resulta que vaina y beta significan lo mismo. 

Ejemplos: 
- Si tienes una vaina por resolver, es lo mismo que tengas por resolver un beta
- Si alguien anda en un beta, es lo mismo a que anda en una vaina

Es extraño que usemos estas palabras para expresarnos, y no tengan nada en lo absoluto con su significado estricto. La Real Academia Española las define de la siguiente manera: 

Vaina 
1. f. Funda ajustada para armas blancas o instrumentos cortantes o punzantes. 
2. f. Cáscara tierna y larga en que están encerradas las semillas de algunas 

Beta 
1. f. Segunda letra del alfabeto griego (Β, β), que corresponde a la b del latino. 
Beta también lleva por nombre un pez cuyo nombre completo es Betta Splendens, de agua dulce. 

Resulta que el beta es la vaina que evolucionó, así, como en Pokémon. Esto nos hizo pensar que la expresión vaina es trascendental en el alma del venezolano: nuestros abuelos la decían, nuestros padres la dicen y nosotros la decimos. Pero es interesante pensar que, quizás en el futuro, nuestros hijos expresarán con frases como “qué beta con ese muchachito”. 

¡Qué vaina le echamos al idioma!