Siete películas pecaminosas para cerrar la Semana Santa

Dentro de toda la teología, cosmología, dogmas y demás de la Iglesia Católica hay pocos elementos que se han vuelto tan emblemáticos en la conciencia popular como son los Siete Pecados Capitales que, según se afirma, dan pie a todos los demás vicios y males de las personas. Es por ello que para concluir la Semana Mayor, te traemos nuestras películas favoritas para corromper -aún más- tu alma.

Soberbia: Blue Jasmine

La soberbia es considerada el mayor de todos los pecados, ya que fue la soberbia de Lucifer que causó su makeover en Satanás y el subsecuente desalojo del Jardín del Edén.
Pero al final, como todos los males, el que sale perdiendo es uno mismo y esto es evidente en Blue Jasmine de Woody Allen. Jasmine, interpretada por Cate Blanchett, es la viuda de un millonario que ahora lo ha perdido todo y debe mudarse a San Francisco con su hermanastra y su cuñado. Al final, Jasmine se encuentra tan sumergida en un mundo de lujo y poder que regresar a lo mundano termina quebrando su alma.



Lujuria: Shame

Shame es la segunda colaboración del director Steve McQueen y Michael Fassbender. Aquí, Fassbender encarna a un ejecutivo con una compulsión que lo corroe: es un adicto al sexo y, como todo adicto, su compulsión define su trabajo, sus relaciones y su vida de una manera que sólo lo puede saber él. El delicado equilibrio como ha compartimentado su vida se ve comprometido cuando su hermana, interpretada por Carey Mulligan, se queda con el de improvisto. Al final, ni siquiera los impulsos ofrecen placer verdadero. Es un placer falso, fugaz y nacido en la necesidad más que en el deseo.


Ira: Día de Furia

¿Alguna vez has sentido ira? ¿No molesta ni irritación sino verdadera ira que te consume y te hace actuar sin pensar? Día de furia, dirigida por Joel Schumacher y protagonizada por Michael Douglas y Robert Duvall, trata sobre lo que ocurre cuando la sociedad lleva a un hombre a ser acorralado por esos sentimientos de impotencia e inestabilidad lo llevan a atacar de vuelta al mundo. ¿Se justifica lo que hace? De manera objetiva, no. Pero son de esas cosas que no se saben hasta que se viven.


Gula: Miedo y Asco en Las Vegas

La gula es el pecado de los excesos y eso no sólo aplica en la comida, a pesar de lo que te dijo tu tía aquella vez. Para ello, se necesita una historia que no sólo se regodee en excesos sino que asome su cabeza con horror a lo vivido.  Miedo y asco en Las Vegas con Johnny Depp y Benicio del Toro y basada en la crónica homónima de Hunter Thompson sobre un fin de semana lleno de drogas en Las Vegas es la película perfecta entre el desenfreno y la decadencia de la era del amor libre como sólo Terry Gilliam podía realizarla.


Envidia: Amadeus

Dirigida por Milos Forman (Atrapado sin salida, Hombre en la Luna), esta película histórica protagonizada por Tom Hulce y F. Murray Abraham narra la rivalidad (ficticia) entre Wolfgang Amadeus Mozart y Antonio Salieri de una manera espectacular y cautivadora. A pesar de que la figura de Mozart es central para la historia, tanto la narrativa como la real, es Salieri el verdadero protagonista: el músico oficial de la corte imperial austriaca, la llegada del talentoso e irreverente Mozart crea una crisis existencial en Salieri que se transforma en obsesión y termina siendo la ruina de ambos. Salieri es bueno, pero nunca será excelente como Mozart.


Codicia: Caracortada

El remake de Oliver Stone y Brian de Palma del clásico de mafiosos de los años 30 también es un giro inesperado del típico sueño norteamericano. Al Pacino encarna a Tony Montana, un cubano que llega a Miami sin nada para hacer un imperio gracias al tráfico de cocaína pero que también será su perdición. Uno de los personajes más emblemáticos del cine del siglo XX, la historia de Tony Montana es la historia de un hombre capaz de darlo todo y más para obtener lo inalcanzable, o como la película dice no sin cierta ironía “El mundo es tuyo”.


Pereza: Melancolía

La pereza es el pecado de la inacción, de la incapacidad de ayudar a otros o a nosotros mismos de cualquier manera, ¿Pero qué pasa cuando este sentimiento significa algo mucho más profundo y dañino? ¿Qué pasa cuando esta inacción, este letargo, pesa hasta controlar la propia vida? Melancolía de Lars Von Trier refleja la interminable agonía de dos hermanas y cómo, gracias a la prisión de conformismo adormecedor que las asfixia antes de luchar, poco a poco aceptan con resignación el desalmado destino que todos enfrentaremos.