10 marcas con las que nos casamos los venezolanos

En Venezuela se da un fenómeno bastante peculiar. Tenemos ciertos productos de los cuales existen varias marcas –a pesar de que hoy en día tengamos que comprar la que haya-, pero tendemos a “bautizarlos” con el nombre de la marca más famosa. La harina de maíz no es harina de maíz, el blanqueador no es blanqueador, y es un fenómeno colectivo; es más probable que otra persona te entienda si lo nombras por la marca, porque con tanta propaganda y vivencias desde la infancia, las marcas se quedan en la memoria, y eso habla del buen trabajo de los publicistas de esa época. Pasarán los años, los siglos y los milenios y seguiremos llamando a todos los productos del mismo rubro por el nombre de estas marcas, sin importar que sepamos el nombre verdadero o que alguien nos corrija. Estos son algunos ejemplos:



“Muchacha pon la blusa a remojar con cloro pa’ que se le salga la mancha”
Si tu mamá nunca te ha dicho esto revisa tu partida de nacimiento, porque de seguro no eres venezolano. Y con “échale cloro” se refiere al blanqueador de turno que además no es cloro, sino Clorox.


 

¡Es domingo y hoy se lava!
A levantarse porque la madre furia viene por ti. Recoge todo y lava la ropa de color con dos tacitas de Ace. Es probable que la laves con cualquier otro detergente -Nevex, Tide o Ariel-, pero siempre, siempre lo llamarás Ace.





“Ay, deja el sifrinismo, báñate con Las Llaves
Ok, lo que tu amigo quiso decir fue: “Deja la mariquera, no vas a encontrar Dove en Farmatodo, así que báñate con jabón de panela”.






“Échale Lavansan al baño para que no huela a baño público”
Si, sabes que lo has escuchado. Así que ve a tu baño, abre el gabinete debajo del lavamanos o busca detrás de la poceta y lávala con Lavalín, Ajax, Pinesol, u otro desinfectante para baño que consigas.



Todas las listas de útiles para el colegio:
1 borrador de NATA
Si. Lo piden en la lista, y tú le clavaste todas las puntas de lápiz que le cupieron; tu enamorado te escribía notas de amor, las tapaba con el cartoncito y las venías encontrando como a la semana, lo limpiabas con el pantalón hasta que sentías que te quemaba la pierna, etc. Lo que nunca supiste, es que esto en realidad se llama goma de borrar.

 

“Conflés” -Corn Flakes-
Si, el tan querido por la escaseada leche y la casi nunca encontrada azúcar, será siempre el papá de nuestros desayunos y el dueño de las meriendas. Sin importar si es Zucaritas, Corn Pops, “Frutilups”Froot Loops- o cualquier otro que también escasea, siempre le diremos “Conflés”.




Nestea
Para el venezolano, esté donde esté y a donde sea que vaya, no habrá té frio que valga. El Nestea siempre será Nestea, y a la hora de ordenarlo en un restaurante, panadería o kiosco es muy normal escuchar: “¿Me da un Nestea Lipton de Limón por favor?” y otras frases horribles como esas.




Yoka

Nuestra eterna Yoka. Esto es más antiguo, hay quienes ni siquiera la pudieron probar antes que la escasez se la llevara. En Venezuela no existía otro yogurt que no fuese la Yoka, y al igual que pasa con el Nestea, podíamos escuchar a las personas pidiendo Yoka y recibiendo Alpina de lo más normal, sin queja alguna.




“Chicles” –Chiclets-
Pasarán los días y los siglos, y los milenios, y los chicles siempre serán chicles. Aquí tampoco hay goma de mascar que valga. Una caja de chicles es una caja de chicles. ¿Tienes mal aliento? Un chicle pa’ ti. ¿Tienes un Trident de menta? ¡Habrase visto! Pide otra cosa que no sea un chicle y “ay vale, ¡este quiere un Trident!”. Entonces, si no quieres que te hagan bullying, pide chicle.



Harina PAN
Aunque no la consigas. O cuando consigues cualquier otra harina de maíz precocida. Juana, Quaker, Goya, etc. Señores, la harina PAN es solo una. Es cierto, ya es tan internacional que la consigues casi en cualquier otro país, pero PAN es venezolana. No le digas así a cualquier otra harina “PAN”. Un poquito de por favor, por favor.