Anatomía de una banda de rock

Para muchas personas, los músicos son un enigma. Son seres superdotados que pueden manipular el sonido de tal forma que crean obras de arte sonoras, y muchos se preguntan qué hay detrás de ese proceso. ¿Cómo es que una banda logra ponerse de acuerdo para componer e interpretar canciones? ¿Todos los músicos viven por la fama y el glamour? ¿El instrumento que tocan tiene que ver con su personalidad? Pues, como siempre, nosotros decidimos investigar el asunto, y llegamos a unas conclusiones interesantes sobre la forma de ser de los músicos, dependiendo del instrumento que toquen o de su lugar dentro de la banda.

El/la vocalista: suele ser la cara más reconocida de la banda, con una personalidad que se hace notar y una habilidad impresionante para montar un show y llamar la atención de los espectadores. Si el vocalista no es carismático, no transmitirá nada al público y, por lo tanto, la banda será percibida como aburrida, por lo que estas personas deben ser muy teatrales y capaces de transmitir emociones. También deben enfrentarse al prejuicio de que “cantante no es músico”, ya que quienes no saben de música asumen que cantar es tan simple como abrir la boca y ya, pero eso tiene su técnica, señores. También tienen cualidad de líder, pero esto los puede llevar a tener ataques de divismo esporádicos, diciendo cosas como: “este tono no favorece mi voz” o “tengo que cuidarme la garganta, así que no repitamos mucho esto”. Como su instrumento viene de su propio cuerpo, deben cuidarlo muy bien, y por eso verán a los demás miembros del grupo pendientes de que no pegue gritos antes de un concierto o esté expuesto mucho tiempo al sereno. Un vocalista con gripe o ronquera antes de una presentación siempre será motivo de estrés y terror para todo el equipo.

El/la guitarrista: es una persona virtuosa que sabe que puede resaltar si se lo propone. Creció aprendiéndose Nothing else matters y Stairway to heaven, y como la guitarra es un instrumento súper popular, tiende a ser un individuo muy popular también, sobre todo ante el sexo opuesto -o el mismo sexo, uno nunca sabe-, que ve muy atractivo a un músico que toque guitarra. Este instrumento sirve muy bien para acompañar, así que los guitarristas suelen ser buenos acompañantes, además de acoplarse bien a los otros miembros de la banda. Como su instrumento puede ir a todos lados, los verán tocando en cualquier esquina, y siempre salvan la patria en entrevistas de radio y reuniones familiares. También suelen ser grandes compositores, ya que tienen una mejor noción de las armonías que otros miembros del grupo. El problema con los guitarristas es que todo el mundo quiere aprender a tocar guitarra, por lo que deben trabajar mucho más duro si de verdad quieren destacarse del común denominador. Esto puede crear cierto complejo de compensación, que los lleva a querer hacer solos súper complicados en todas las canciones para simular ser como Jimmy Hendrix o Santana. Menos es más, se los aseguro; no hay nada como un acorde bien tocado.

El/la bajista: este es un tipo de persona muy característica, ya que suele ser alguien tímido y de carácter tranquilo; sin embargo, es quien tiene más estabilidad emocional en la banda, por lo que siempre se puede contar con este tipo de músico, a nivel profesional y personal. Esto se ve reflejado en el hecho de que el sonido del bajo tiende a ser la base para armar la estructura melódica y, si no hay bajo, la música suena vacía, chillona e inestable. Hay gente que piensa que los bajistas son guitarristas frustrados y que tocar este instrumento es muy fácil, por lo que en general no se les da el valor que merecen. Sin embargo, este es uno de mis instrumentos favoritos porque, cuando es bien usado, la música suena mucho más interesante y con más cuerpo, lo cual es un alivio para el oído humano que se aturde cuando se expone con frecuencia a sonidos agudos. Algo que me parece muy curioso es que, a pesar de que éste es el instrumento que marca el ritmo junto con la batería, no he conocido al primer bajista que pueda bailar ni siquiera un merengue. Esto me hace pensar que el flow que tienen en las manos no siempre se extiende hasta los pies.

El/la baterista: es el miembro más payaso de la banda, siempre dispuesto a echar cuentos y con un gran sentido del humor. Sin embargo, es quien se las ve más negras en cuanto a ensayar, porque la batería no es un instrumento que pueda trasladarse con facilidad. Además, requiere una coordinación mano-pie muy bien desarrollada, así como la capacidad de disociar su cuerpo. ¿Qué quiere decir eso? Que los bateristas pueden tocar un ritmo con una mano, otro diferente con la otra, y otros dos ritmos aparte en cada pie sin desconcentrarse. Suena difícil ¿no? Por eso es que los admiro; son las personas de la banda con más fuerza y mejor coordinación motora, así que la torpeza no forma parte de su sistema. También son los que terminan más cansados luego de las presentaciones porque, a pesar de que están sentados durante todo el rato, siempre están moviendo los brazos y las piernas, llegando incluso a perder peso en los conciertos por toda la energía que utilizan. Por eso es que, cuando vean al más robusto o musculoso de la banda, pueden asegurar que es el baterista, porque hay que tener cuerpo para aguantar el trote con ese instrumento.

Si me preguntan, creo que el instrumento que se elige tiene mucho que ver con la personalidad de quien lo utiliza; esto es lo que se llama "crea fama, y acuéstate a dormir". Pero, debemos recordar que toda regla tiene sus excepciones; puede haber un baterista amargado, un vocalista tímido, un bajista extrovertido o un guitarrista divo –esperen… eso último es más común de lo que creen-. Nos gustaría ver cómo funcionaría una banda así. Y mientras tanto, seguiremos maravillándonos con las genialidades que estos músicos pueden lograr con mucho trabajo en equipo y dedicación.