Bailando sola -Las mujeres independientes-

Vamos a ir aclarando los temas, no es lo mismo ver un hombre de 50 años, soltero, que ver a una mujer de 50 años, soltera. En nuestra cultura, muchas veces esperamos que el hombre nunca se amarre por mucho tiempo a alguien, tenga hijos de distintas uniones (y hasta hijos perdidos) y que cambie de planes y trabajos con libertad y confianza. Aceptemos que no es lo mismo ver a una mujer soltera, sin hijos, que cambia de planes de vida con ligereza, que no tiene pareja estable y que no le importa vincularse por un largo tiempo a la vida de otro macho alfa.

No sé si se han dado cuenta del boom que han tenido las series de mujeres independientes que cada vez más inundan las pantallas con series como Greys Anatomy, Sex and the City o incluso en películas como El diario de Bridget Jones, donde la mujer soltera y sus aventuras para intentar atrapar hombres en sus redes es el foco central de la historia. Pero, ¿qué tienen todas estas historias en común? Todas vinculan la soltería femenina a la frivolidad y la obsesión de la conquista. El estar soltera no es un disfrute, es más bien un castigo. El bombardeo mediático de las películas de Hollywood y de las series televisivas unen la soltería con ser “callejera, inestable, loca” mientras que en los hombres se convierte en un beneficio o una ventaja, entonces los Don Juanes se tachan de “seductor, atractivo, interesante” -exceptuando los obreros cerveceros de turno que muestran la barriga para exhibir su hombría y atractivo-.

Veamos a continuación cuales son las ventajas y las desventajas de ser unas divas solteras:

Ventajas de ser soltera

Control del tiempo. No hay nada como andar “libre como el viento, peligrosa como el mar”. Todas sabemos que cuando tenemos novio o estamos casadas hay que pensar en el cumpleaños de la suegra, en llevar al hijastro a que le operen las amígdalas o en cocinarle a tu amado antes de que llegue del trabajo. Pero qué rico es andar y venir, dormir las horas que quieras y rumbear con tus amigas por ahí sin tanto estrés.

Tus decisiones sólo son tuyas. Si no tienes que rendirle cuentas a nadie, y no tienes una entidad amorosa como Cadivi –o Cencoex, como se llame-  a la cual debes darle toda tu información personal, es el momento ideal para tomar decisiones. Si quieres gastarte la quincena en un par de zapatos en el centro comercial, lo haces sin tanto pensarlo o sentirte mal, o si decides dejar la dieta o cortarte el pelo, sólo te importa a ti y a nadie más.

La autoconfianza da asco. Lo sabes, cuando estás sola, ¿pa’ qué afeitarse con tanto detalle? Si no te cepillaste los dientes antes de salir, no te planchaste el pelo, te lanzas unos peos que aromatizan toda la casa o te comes un pollo entero con una ración de papas gigantes, ¿quién va a saber? ¿Quién te juzga? Solo tú y tu espejo, nadie más en medio.

Tus peos sólo son los tuyos. No amiga, no son los peos que vienen del intestino, sino los problemas personales que atravesamos en la vida diaria. No es lo mismo tener el período sola, llorando en casa y arrecha que acompañada con alguien que no te soporta esos días. A pesar de que cuando eres madre soltera  toda la responsabilidad cae en tus hombros, no tienes que pasar por la molestia de pelearte con tu ex pareja por quién tiene la razón en dejar al carajito ir a la playa con la novia que no te cae.
Desventajas de ser soltera

Te tachan de loca inestable. Si andas soltera, todos los hombres piensan que algo malo debes tener, lo cual es una desventaja porque no ven el potencial para que te conviertas en un reto y una aventura para ellos. Entonces, las mujeres solteras pintan como las locas incomprendidas que es mejor no acercárseles.

La familia y amigos nunca dejan de presionarte. Y ¿cuándo piensas tú casarte, mija? ¿Y es que ese tipo nunca se va a enseriar contigo? ¿Qué pasó con aquel muchacho de real con el que tú estabas saliendo? Ve a ver si pierdes peso ¡así no vas a pescar a nadie! Y en ese cotilleo incesante se la pasan las tías, abuelas y mamas de uno para volverte loca y hacerte un cd rayado en la cabeza, titulado “muévete y consigue algo”.

Si eres madre soltera, doble trabajo y esfuerzo. Las madres solteras deben cargar con el doble peso de ser amas de casa, tienen el papel del hombre que sale a trabajar y pone la disciplina en casa, y la que da amor y protección cuando es necesario. A veces es difícil andar amamantando tus crías y a la vez salir a cazar, y aunque a veces no te queda de otra, recuerda que el club de las madres solteras es grandísimo, ¡no estás sola!

No tener a alguien a quien ensuciarle el hombro con mocos. No hay nada peor que llorar sola. Vienes y le cuentas a tu amiga del problema y sólo te dice “ya verás que todo se arregla,  pendeja, ya no pienses más en ese peo”, o tu madre viene a reclamarte porque te la pasas llorando gracias a ese trabajo que detestas hacer. No hay nada mejor que abrazar a un hombre que te quiere en la noche después de tener un día  maloso en el trabajo, y llenarlo de lágrimas para que se sienta mal y salga a comprarte una torta por el sentimiento de culpa.

Se cumple la abolición de la esclavitud masculina. Cuando no tienes a tu novio, amigo con derechos o esposo a tu lado, te toca hacer solita la cola de mercal, cargar botellones de agua y arrastrar todo el mercado por las escaleras hasta que botes todo el arroz en el ascensor, sólo para que la conserje te grite. Acéptalo, no hay nada más rico que tirarles todo lo pesado a ellos para que lo carguen, y para que resuelvan todos los peos complicados de la casa.

Ya sabes, evalúa tus ventajas y desventajas y no le pares pelotas a lo que los demás piensen. Vive tu vida ¡y sé feliz, sola o acompañada!