Cosas que no deben pasar en una hora loca

Las fiestas venezolanas son insólitas. Me refiero a las fiestas formales donde las mujeres dejan su quincena en latonería y pintura, los hombres salen airosos con el mismo traje de las últimas cuatro celebraciones, el sonido te revienta los oídos y donde puedes hacer tu propio Fashion Police. Nunca he entendido el concepto de dejar un realero en algo que sólo dura una noche -por eso tampoco entiendo la existencia de los moteles, pero eso es otro cuento-, sin embargo, son ocasiones especiales para ponerte tu mejor pinta y compartir con las personas que quieres.

Además, no podemos negar que estas fiestas pueden ser muy divertidas, sobre todo cuando llega el momento de la hora loca: música alegre, tacones abandonados en las mesas, mucho colorido y rutinas de baile encabezados por la o los homenajeados. En las horas locas puede pasar de todo, pero éstas son las cosas que NO deberían pasar:

1. Echarle los perros a la quinceañera o la novia. Señores, un poco de decoro, por favor. Sabemos que son las más bellas de la fiesta, pero no por eso tienen carta blanca para saltarles encima. Además, eso puede ser paliza segura por parte del padre o el novio, y una denuncia gratis a la LOPNNA, ¡compórtense!

2. Robarse los centros de mesa. Queridas tías, abuelas y/o doñas, robar centros de mesa ya pasó de moda, además que pesan un montón y después le cobran el extravío a la pobre familia anfitriona. Pueden robarse las servilletas si quieren, que son útiles y además están escaseando.

3. Caerse a golpes por el antifaz más bonito. Cuando se empiezan a repartir los cotillones, la gente se vuelve loca; quieren un cintillo con antenitas, un sombrero, una corbata fosforescente, un pito, una matraca, llevándose por delante a la pobre alma que le tocó repartir todos los peroles, que por lo general es una tía o la madrina de la fiesta.

4. Empatarse con alguien. Gente ¡no le roben el protagonismo a los agasajados! Es su celebración, y si se forma una parejita nueva, la conversación no va a ser “qué bellos los novios”, sino “chamo ¿viste quiénes se cayeron a latas en la hora loca?”. Si no quieren vivir rodeados de chisme, les recomiendo buscar otro momento.

5. Caerse a golpes por el ramo. Aplica para las solteras en los matrimonios. Chicas, les prometo que ya les llegará su chance, así que no hay razón para darle un codazo a Susanita ni volar por los aires para recibir el bouquet. Además, piensen que les podría tocar que un baboso –o peor, un primo- les ponga el liguero después ¡mosca con eso!

6. Emborracharse. Si ya en la hora loca pasaste el punto de confesarle tu amor a todos los invitados, y tienen que llevarte cargado, lo más seguro es que estás borracho. Es muy probable que no recuerdes el papelón que hiciste cuando te levantes al día siguiente, para luego encontrarte con fotos en Facebook o vídeos en Youtube de tu momento de “gloria”, gritando y bailando la macarena a tu propio ritmo, e incluso vomitando. Qué vergüenza, de verdad.

7. Quedarte dormido en una mesa. ¿Te imaginas? Todo lo interesante pasa en la hora loca, y si te quedas dormido en una esquina te lo vas a perder, además del chalequeo familiar por “no tener aguante”. Si eres de esos que tienen sueño a partir de las 9:00pm, asegúrate de dormir una siesta antes de la fiesta, para que no pases pena.

8. Que se te rompa el vestido o el pantalón. Sabemos que te gusta rumbear hasta las últimas consecuencias, pero ten cuidado de tener un accidente de guardarropa, porque a menos que hayas metido un costurero en tu microbolso o el bolsillo de tu paltó, tendrás que pasar la noche tapándote donde se te haya roto.

9. Formar el trencito si no eres la novia/el novio/la quinceañera. Como dije antes, esto es robar el show a los agasajados, lo cual se debe evitar por completo. Además, quién se cala a la novia enfurecida el día después por haberle quitado el protagonismo.


10. No divertirse. Esta es la más importante de todas: está prohibido pasar la hora loca sentado, con una cara larga, quejándose de los detalles de la celebración. La hora loca es para brincar, disfrutar y ser felices ¿en qué otro momento de la vida uno puede usar una boa de plumas sin que lo miren raro? ¿o puede cantar a todo pulmón? ¡Aprovechen! Que la vida es una sola y la única regla es divertirse y ser felices en el trayecto.  Que se los digo yo.