Mad Max: Furia en el camino


¿En qué se diferencia Mad Max: Furia en el camino con otras películas de acción, por ejemplo, Rápido y Furioso 7? En ambas la acción es imparable y la audiencia se embarra de adrenalina, pero Mad Max ofrece algo que desde hace mucho no se ha visto: originalidad. Y esto resulta paradójico, ya que la saga de Mad Max, realizada por George Miller en los 80 así como en esta oportunidad, y que haría famoso a Mel Gibson, dio forma a la visión general de mundos post-apocalípticos que se ven hoy en la cultura pop y que van desde Fallout y El Libro de Eli, hasta La Carretera de Cormac McCarthy.


Una de las cosas que Miller sabe hacer es conocer cuánto y cómo hay que revelar la historia. Desde el primer momento, la audiencia es lanzada a este mundo sin mucha explicación donde la mayoría de los detalles son más inferidos que revelados, y en la primera media hora ya se tiene establecido muy claro el conflicto: Max (Tom Hardy) y Furiosa (Charlize Theron) deben huir en un camión de Immortan Joe, un caudillo tiránico con un culto suicida y un monopolio sobre el agua, junto a las mujeres que Joe ha tomado como esposas para llegar a un sitio seguro llamado El Lugar Verde.

No es una historia novedosa, pero Miller y su equipo saben darles sus vueltas para volverlas fresca. Max y Furiosa, quienes apenas intercambian palabras más allá de órdenes y gruñidos, distan de los héroes tipo Vin Diessel y Michelle Rodriguez que nunca dejan de verse bien y tienen una frase sarcástica ante cualquier situación peligrosa. Aunque ellos sean los dos héroes principales, todos sus aliados hacen lo mejor por la supervivencia. Las escenas de acción nunca aburren con secuencias ingeniosas a toda velocidad y el ambiente, a pesar de ser desolado, nunca deja de ser llamativo y cautivador. 


Sin embargo, lo que más llama la atención de esta película es su trasfondo. La esencia de la película contrapone una cultura dominante que enaltece la guerra, las armas y la muerte, contra las víctimas que buscan salvar lo poco de vida y humanidad que queda en el mundo. Con un entretenimiento que uno da por sentado que glorificará la muerte del enemigo, la acción bombástica y la satisfacción inmediata y egoísta, Mad Max: Fury Road usa el mismo idioma del centenar de películas de acción que se ven hoy en día para criticarlas.