Celiaquía o enfermedad celíaca ¿qué es y cómo controlarla?


Puede que este nombre no te suene conocido, pero ¿qué tal intolerancia al gluten o al menos la palabra gluten por si sola? Hoy día esta enfermedad está bastante de moda, pero no porque muchos la padezcan, si no porque famosos y algunos de nuestros amigos sifrinos se están apegando a una dieta sin gluten para perder peso. ¡Craso error!

Ingerir alimentos sin gluten por necedad y no por necesidad pueden afectar tu organismo.

La enfermedad celíaca es la intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y quizás la avena. Se caracteriza por una reacción inflamatoria en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes. 

No existe un patrón único definido, ni una clínica común para todos los pacientes, ya que los síntomas de la enfermedad son múltiples y muy variados; pero en su mayoría puede causar diarreas o estreñimiento, inflamación del abdomen y muchos gases. También nauseas, acidez estomacal o retorcijones; y debido a estos síntomas, muchas personas suelen sufrir grandes pérdidas de peso, sin embargo, se han visto casos en que la persona se mantiene con sobrepeso y se le dificulta adelgazar.


Si, es una enfermedad un poco bipolar. En realidad depende mucho de la persona, de su sistema inmunológico y psicológico el hecho de cómo ésta le pueda afectar. La celiaquía no es genética, pero si puede ser heredada. Es decir, no es causada gracias a una variación o mutación en los genes, pero sí se puede heredar a los hijos.

Al igual que no existen síntomas fijos de esta enfermedad, tampoco existe cura medicada. Para poder controlarla la única solución es llevar una dieta “cero gluten” y paciencia.

Bien sabemos que el mundo no está bien educado sobre la celiaquía, y que son pocos los lugares para comer fuera de casa que tienen opciones sin gluten; sin embargo muchos son los que sí, fíjate bien en la parte de abajo o de atrás del menú para encontrarlas, si no, pregunta si pueden ayudarte.

Sabemos que en Venezuela es aún más difícil, pero no imposible. Habla con el chef del restaurante, o pide una opción diferente.  Prueba ensaladas con aderezos hechos y no comprados, también carnes y pollo aderezados sólo con sal o sopas sin cubitos. Aprende un poco y expande tu menú.