Intensamente: viaje al fondo de los sentimientos


Vamos a ser honestos, a los padres no les importa mucho el entretenimiento de sus hijos. Siempre y cuando los muñequitos mantengan callados a los enanos siniestros por dos horas y no hagan que usen drogas o digan groserías, todo está bien. No obstante, y a pesar del modelo masivo de gran parte de la industria del entrenamiento a nivel mundial, hay pequeños espacios donde la gente se esfuerza para dar lo mejor al público de todas las edades como lo es Pixar, cuya nueva película ofrece un viaje al fondo de la psique.

Intensamente se maneja en dos niveles: en primer lugar está Riley, una niña de Minnesota cuya vida mundana es trastornada cuando su familia se muda a California, y en segundo lugar está el mundo mental de Riley, en donde habitan sus sentimientos encontrados –Alegría, Tristeza, Rechazo, Furia y Temor– ante esta nueva y terrorífica experiencia. Es la relación entre ambos mundos, el exterior y el interior de Riley, lo que hace que Intensamente tenga un argumento fresco y en general un mensaje innovador comparado con lo esperado con las películas animadas para niños.

Es llamativa la tendencia reciente de Disney de crear o patrocinar películas que apelan al reconocimiento de los sentimientos, así como el efecto que estos tienen sobre la capacidad de los seres humanos para reaccionar, pensar, e incluso el uso de nuestras habilidades. Primero, nos dieron una clase de inteligencia emocional con Frozen, donde la moraleja se resume en que el miedo te hace perder el control, mientras que el amor te ayuda a lograr cosas maravillosas. Ahora, la clase de inteligencia emocional continúa con Intensamente, donde se contemplan cinco emociones básicas en el espectro emocional, y cómo afectan nuestro proceder. Es una excelente forma de ilustrar a los niños por qué es importante reconocer y manejar la parte emocional, habilidad que no es muy común en el mundo ajetreado de hoy, y también representa una lección de empatía para los adultos.


Volviendo a los aspectos técnicos, la película tiene alguna que otra caída que se podría resumir en la expectativa que uno ya tiene en Pixar, cuyo nombre es inseparable de historias emotivas y emocionantes que entretienen a una audiencia de todas las edades. Es este estándar que hace que, al comparar esta película con WALL-E o Toy Story 3 no se sienta tan grande u original y sí, es mucho mejor que alguna de las interminables continuaciones de la competencia, pero no tiene el mismo impacto que en ocasiones pasadas.

Hay que señalar que, aparte de estas cuestiones, es una buena película en sus propios méritos y que mientras Pixar juega seguro en algunas partes, hay otras que demuestran una inventiva y una experimentación que promete todavía un aire de frescura en el porvenir del estudio de la lamparita. Total, no hay dudas que la gran mayoría estará a la espera de qué otras cosas traerá el futuro, siempre y cuando no sea otra película de Cars.