Retomando la noche – La labor de “Ser Urbano”


Desde hace un tiempo, se puede escuchar de las personas que te rodean cosas como: “en este país ya no se puede ni caminar”, “hay que guardarse temprano”, “rumbear cuesta un ojo de la cara”, y ¿saben qué? Tienen bastante razón. Para nadie es un secreto que la delincuencia está desatada y los locales súper caros. Esta situación ha dejado las calles de muchas ciudades desoladas a golpe de 7 de la noche. Esto, muy lejos de mejorar las cosas, las agrava para aquellos que tienen que caminar a su casa tarde en la noche.

Caracas, siendo la ciudad más cosmopólita de Venezuela, se salva un poco en este aspecto, ya que no hay lugar en el país que propicie tantos eventos culturales y en horario nocturno como nuestra capital. Sin embargo, estos espacios se han reducido cada vez más, y la ciudad se ha convertido en una de las metrópolis del crimen mundial, dejando a Ciudad Gótica en pañales, señores. Pero de esta ciudad sale una pequeña resistencia civil que decidió no esperar por Batman, Iron Man, ni cualquier salvador con superpoderes.


En tiempos recientes, se ha venido organizando una actividad bastante interesante. Estoy seguro que han escuchado algo acerca de eventos tales como la ruta nocturna, o el evento “Por el medio de la calle”. Pues, con los mismos ideales de retomar la ciudad de las garras inclementes de la noche inhóspita y peligrosa, un grupo de valientes ha creado una actividad genial: el picnic nocturno.  

Esta actividad es parte de las diversas opciones creadas por el colectivo Ser Urbano, un movimiento de personas que cree en el aprovechamiento al máximo de todos los espacios que tiene nuestra ciudad. Cada martes, estos muchachos se reúnen en una plaza de Caracas -designada con antelación- a eso de las 7 de la noche, y comparten comida, cuentos y experiencias. Todos ellos comparten una visión o filosofía que podría llamarse eco-urbana, alentando a la gente a traer comida sana y útil para el bolsillo, aunque no faltan los ponqués y los brownies. Escogen puntos de encuentro para irse varias personas  juntas, y los medios de transporte preferidos son a pie y en bicicleta, aunque toman previsiones en caso de que algún compañero quiera llegarse en carro. También es importante mencionar que estos chicos no sólo hacen picnics, sino que también organizan otro tipo de actividades divertidas como peleas de almohadas, carreras de sacos de papa, rutas en bicicleta y pare usted de contar.


La verdad es que estas reuniones son en partes no tan peligrosas de la ciudad, y también es obvio que no van emperifollados, con bling bling y celulares a simple vista, no van a tirar pinta. Eso sí, van con comida. Pero el punto es que estos jóvenes están dando un parado y diciendo “ya basta, esta ciudad es mía”, y es que ¿quién no sueña con un país donde pueda salir de su casa caminando a las 3 de la mañana a comprar lo que se les antoje,  a la tienda que queda al lado que se mantenga abierta toda la noche? ¿o que podamos entusiasmarnos e ir por una cerveza, escuchar alguna banda que esté tocando, y luego regresar a la casa a eso de las 4:30 o 5:00 a.m.?

Me parece, en lo personal, una tendencia excelente que debe ser replicada a lo largo y ancho del territorio nacional. Debe ser, además, apoyada por las fuerzas policiales locales, que deben hacer el grandísimo esfuerzo de no ir a matraquear ni a abusar de la gente que sólo se encuentra sentada compartiendo una comida.

Animo gente ¡y arriba el picnic nocturno!