Se acabó la cerveza, ¿ahora qué hacemos?


La cosa está grave, señores. Nos enteramos de las noticias que dicen que Polar tuvo que detener la producción de cerveza, y de inmediato nos preocupamos por el futuro de las fiestas, rumbas, celebraciones y afines en nuestro país. ¿Cómo mantendremos las peas, los “marica, ¿qué pasó anoche?”, las llamadas a los ex a las 3 de la mañana, y al pana que siempre nos da entretenimiento rascándose antes que todos los demás y haciendo el ridículo?

Muchos de ustedes dirán “todavía hay otras marcas de cerveza, y quedan otras opciones: ron, sangría, anís, cocuy de penca…”, pero en el fondo saben que la cerveza es especial, ninguna rumba está completa sin la caja reglamentaria, y ya nada será lo mismo. Además, ¿han visto los precios? El alcohol, como todo, se ha vuelto impagable, no obstante, como venezolanos que sabemos –y nos ha tocado- adaptarnos en estos tiempos, no tardaremos en buscar alternativas para sustituir este pilar fundamental, ya que el show debe continuar –así nos dijeron una vez-. Así que, vamos a pensar en qué podemos tomar para seguir con nuestras vidas:

1. El agua de los floreros. Bien dicen que el borracho por excelencia, el que se vuelve nada, se toma “hasta el agua de los floreros”. Bueno, podemos empezar a tomar ese refrán como algo literal, y poner en los floreros algo así como yerbabuena, para que el agua sepa más sabroso.

2. Jengimiel. ¿Han tomado esa vaina? Eso pica en la garganta como no tienen idea, y les hace arrugar la cara de forma equivalente a tomarse un shot de tequila con limón y sal. Además, tendrán sus cuerdas vocales bien aceitadas y preparadas para cuando salga el anfitrión poniendo pistas de karaoke en Youtube.

3. Agua saborizada. Ahora este producto es lo que más se consigue, y es una alternativa sabrosa –aunque no alcoholizada, lo sabemos-. Cualquier cosa, puedes llevarte tu botella de agua de Jamaica. Si quieren pincharla un poquito, pídanle al pana que haya sido temerario y haya gastado en alcohol que les coloque un poco en el agüita ¡y listo! Se convertirá en una bebida espirituosa.

4. Refresco. Un regreso seguro a la época de infancia, donde lo que tomábamos era refresco y más refresco en las fiestas. Y estas bebidas tienen tanta azúcar, que seguro agarraremos una nota por la cantidad de dulce en la sangre, o en el peor de los casos, una crisis de hiperactividad.

5. Café. A falta de cerveza, bueno es el café para las reuniones sociales. Puede pasar lo mismo que en el punto anterior –hiperactividad por cafeína y azúcar-, pero es excelente para mantener a los adultos andando. Sino, pregúntenle a los adultos mayores de su familia cómo es pasar el día sin tomar café: ¡una tragedia griega!


6. Malta: es la prima sin alcohol de la cerveza: tiene cebada, el procedimiento para hacerla es parecido, y hasta viene en botellas similares; si le quitamos la etiqueta, quizás podamos engañar un poquito al cerebro. Total, nos dicen que todo está en la mente; si nos convencemos lo suficiente, quizás la malta nos llegue a saber a cerveza, o todo lo demás, nos puede saber a desayuno.

7. Limonada concentrada. Es un concepto parecido al del Jengimiel: un trago de esto es como beber vodka puro, pero sin alcohol. Te hará arrugar la cara, y tu lengua será irreconocible por unos minutos, y si le pones un poco de granadina, sentirás que estás tomando un cóctel.

8. Agua del Guaire. Después de todo el dinero que se ha destinado en su saneamiento, ya debe estar apto para el consumo humano, ¿no?