Los sueños de las mujeres (que las hadas madrinas no conceden)


Cuando nosotras, las féminas, compartimos con nuestras amigas, madres y abuelas, siempre terminamos hablando del famoso “ojalá y se pudiera”. Por más que han sido siglos de lucha para que las mujeres lleguen a tener el mismo estatus social y económico que los hombres, hay muchas otras cosas que todavía no hemos podido alcanzar, y otras cosas que siempre soñamos que ocurran para hacernos la vida más fácil. Aquí va la lista de cosas que toda mujer desea y no ha obtenido aun:

1. Chocolate que no engorde: para nadie es secreto que el chocolate es una divinidad. Es riquísimo y uno de los mejores remedios cuando has tenido un mal día. Sin embargo, tiene mucho azúcar y un grasero, por lo que es el enemigo número uno de todo régimen alimenticio para perder peso. En lo personal, he seguido mil dietas a través de los años, y unas te dejan comer un pedacito de chocolate, así como otras lo condenan para siempre, lo cual es injusto porque ¡es delicioso! Y la ciencia aún no nos da el chocolate perfecto que no engorde, porque eso de chocolate light no es chocolate de verdad.

2. Llegar a la Luna o a Marte: imagínense qué genial sería que podamos ver una mujer en el espacio que no sea Sandra Bullock o Anne Hathaway, y que no sea en una película sino en la realidad. Nos encantaría poder ver más mujeres en las misiones que envían al espacio, y que nuestras niñas vean a sus compañeras de género llegando a Marte y pisando suelo marciano, para que se sientan aún más empoderadas y capaces de hacer lo que se propongan.

3. Que toda la ropa que compremos siempre nos sirva y nos quede bien: el armario de una mujer es el reflejo de su psique: puro peo, controlado dentro de un mismo sitio. Muchas veces, más de la mitad de nuestra ropa no nos sirve, porque engordamos o adelgazamos, o somos madres y hay que comprar un guardarropa nuevo, y nos negamos a botar o a regalar la ropa con la esperanza de que nos vuelva a servir. Así es como vamos dejando guardada hasta la camisa de hace 15 años, que creemos que todavía se ve bien pero no nos queda desde hace 13. ¡Ojalá y toda la ropa siempre nos sirviera!

4. Ingerir alcohol sin ser juzgada: nada más paséate por un bar y fíjate bien. Siempre verás puros hombres con sus compadres, y algunas veces mujeres acompañadas por otras amigas o por su pareja. Sabemos que hay mujeres que se van solas a tomar y ver si pescan algún tipo, pero esto es sólo para valientes. Conseguir un tipo en un bar y estar sola no te asegura el éxito en conseguir una posible pareja, y muchas veces todos los hombres se ponen ladillas y babosos con una. Si se viera a la mujer como independiente y respetada, siendo capaz de ir a tomarse unos tragos porque quiere sin ser juzgada como alcohólica o como una cazadora de hombres ¡sería genial! Todavía no ha salido la versión femenina de Jack Sparrow –y no estoy segura si sería tan divertida para el público-.

5. Que el buen maquillaje fuese tan barato como un artículo de primera necesidad: basta con ver el maquillaje en las carteras de otras mujeres para ver el estatus del bolsillo. Aquellas sombras de Maybelline que compraste a 5 cuotas mensuales ya están todas quebradas, un labial Revlon que se comió el perro y un rubor que te dio una amiga porque no le gustaba, reflejan la inaccesibilidad económica para comprar maquillaje. Y así, tenemos que vivir con el riesgo de que el maquillaje barato que compremos nos dé una alergia descomunal.

6. Ser exitosa sin depender del físico: entre Donald Trump, Osmel Sousa y Carolina Herrera, nos quieren hacer creer que quienes no tengan los estándares de belleza de las Miss Universo no conseguirán nada en esta vida. Ojalá y las mujeres de todos los tamaños, estaturas y razas pudiesen cantar, ser actrices y bailarinas. Aunque estamos en un siglo en el que la apariencia va dejando de ser una piedra de tranca para lograr nuestros sueños, aún el mundo gira alrededor de un buen par de tetas y la ropa de moda ¡y la vida no es así, señores! De nada sirve un bonito cuerpo con una actitud detestable.


7. Ser atleta y no ser calificada de “marimacha”: muy, pero muy pocas veces se ve que alguna mujer se dedique al deporte como única carrera. Lo bueno es que eso ha cambiado con el tiempo. Podemos ver que en la UFC ya tenemos una liga de mujeres luchadoras, y la copa de fútbol femenina se ha ido haciendo más famosa. También hay deportes más “aceptados” para practicar. El tenis es genial, porque te hace ver bella en faldas cortas, pero ¿qué tal si las mujeres deciden practicar fútbol americano y hacer Superbowls también? El mundo no está preparado para algo tan genial.

8. Nunca la asesina, pero siempre el espectro: sabemos bien que cuando vamos al cine, lo que vemos en películas de terror son mujeres bellas siendo asesinadas, asesinos masculinos en su mayoría, y resulta que todo lo que da miedo en realidad son mujeres blancas de pelo negro y largo que vienen para acecharte y joderte. Por supuesto que, si vemos las estadísticas, los hombres son más delictivos que las mujeres, pero ¿te has dado cuenta de que, en las películas, da más terror la figura femenina que la masculina? ¿Y más que todo con cabello negro? Que estará pasando… no lo sé.


9. Que el tamaño de los senos no se relacionara con el tamaño de nuestra felicidad: ¿cuántas mujeres no andan dejando el sueldito todavía pagando cuotas interminables por unos implantes que deben cambiar cada cinco años? Además de eso, la industria de la moda y la pornografía no nos ayudan en nada a ser felices. Algunos hombres se sienten hasta orgullosos cuando le pagan las cirugías a sus parejas. Piénsalo con cabeza fría, es un pedazo de plástico dentro de tu cuerpo, con el propósito de que tú y otros se sientan mejor. Se respeta el derecho a tener la cirugía, pero ¿qué pasa con la cirugía para agrandar los penes? Al parecer, todavía no existe….

10.Ser sexy sin ser calificada de fácil: qué genial sería poder andar como quieras porque te sientes sexy, sin tener que pasar por una violación de insultos en la calle, miradas pervertidas y sádicas, o de la mirada reprobatoria de mujeres juzgando a otras mujeres. He visto, al menos en otros países, que en el verano, las mujeres usan shorts mínimos para ir a clases, tops y camisas casi una talla más pequeña, y no puedo imaginarlas en el metro de Caracas, ¡serian ultrajadas por completo!

En fin, estas hadas madrinas no ayudan a uno a ser feliz, vale. Por ende, Habrá que conseguir nuestra propia felicidad en nosotras sin importar cómo el mundo nos intente fregar. ¡He dicho!