Visita Valencia: la guía DyT para pasear por la ciudad.


Si siguen la página de cerca, se podrán haber dado cuenta que les hemos dado algunos tips para manejarse en Barquisimeto, Maracay y Caracas. Era sólo de esperarse que quedase en mis manos hablar sobre mi ciudad... Valencia. La capital industrial de Venezuela, la ciudad de las mujeres bellas, las naranjas dulces y los hombres complacientes -resiento esta última, pero ¿quién soy yo para cambiar años de tradición y chalequeo?-. Pues lean este artículo y encontrarán cosas entretenidas qué hacer, sin riesgo de parecer turistas.

Antes de comenzar a ilustrar distintas actividades, permítanme hacer algunas acotaciones.

a) Valencia apesta, y lo puedes decir a gritos, si y solo si eres valenciano. De lo contrario, ni se te ocurra hacer tal afirmación.
b) Apocalipsis zombie, ciudad fantasma, la capital carabobeña es ruda. Después de las seis todo cierra, y los lugares que anden abiertos, pues pendiente.
c) Si te unes con la gente adecuada, toda la semana es fin de semana.
d) Valencia es Valencia en sí, pero acá me refiero a Valencia incluyendo a Naguanagua y San Diego.
e) Hace calor… Dios mío ¡como hace calor!


Así pues, comenzamos. ¿Qué se puede hacer en Valencia? Les diré que bastante, y hay para todos los gustos.

1. Empecemos por lo básico, comida. En Valencia, como en todos lados, hay calle del hambre… sólo que hay bastantes. Así que asegúrense de preguntar bien a cuál tienen que ir para no terminar en el otro lado de la ciudad. Nuestras calles del hambre han evolucionado para tener desde los perros más asquerositos hasta lo más gourmet, y todo lo que hay en el medio. Sushi, ensaladas, puestos dedicados a dulces, tostadas e incluso un lugar de pasta en particular que recuerda a la escena de El Padrino en el que Michael Corleone se estrena como matón. Recomiendo la calle del hambre de la Banaven, Las Chimeneas, las quintas de Naguanagua y, por supuesto, Mañongo.

Calle del hambre de Naguanagua.

2. ¿San Diego y la comida? No hay problema. Es más, ahí les va publicidad gratuita -de nada, The Hat Burger-. Imaginen que se encuentran fundidos en el sofá y no quieren salir. Pues, llaman a estos muchachos, y tendrán una hamburguesa gourmet tocándote el timbre en menos de lo que canta un gallo.


3. ¿Rumbear, toques, vida nocturna? Para esto es buena la calle de los cafés en la avenida Bolívar. Encontraran lugares como Auyama, El Baño Bar, Teatro Bar y Oh Que Bueno -que es un clásico, aunque tengo años queriendo criticar su atención al cliente ¡es terrible!-.  En la calle de los cafés se puede comer de manera más sofisticada. Sólo busquen un buen lugar para estacionar.


4. El ejercicio es importante en la vida, y a pesar del calor no dudamos a la hora de mantenernos activos -si no me creen, chequeen todas las medallas que se lleva Carabobo a nivel deportivo-. Tenemos muchas opciones, sobre todo si buscas tipos de entrenamientos alternativos, así que empaca tu ropa de ejercicio cuando vayas. Primero, el Parque Negra Hipólita. También en el colegio de abogados hay un grupo de crossfit increíble; en Naguanagua hay paredes de escalar casi gratis; en la plaza al frente de Patio trigal podrán hacer entrenamiento funcional de lunes a jueves a las 8 de la mañana con el gurú del ejercicio, el señor Bogdan Luznicky, que busca aumentar la conciencia corporal y se adapta a distintas edades y capacidades físicas. Por último, la variedad y calidad de cerros que tienes a tu disposición son increíbles; a diferencia del Ávila, estos no son tan altos y no requieren de tanto esfuerzo, pero la vista y los distintos tipos de terrenos se ajustan a todo tipo de persona. El cerro de la Cruz, el Casupo y la Cumaca son mis favoritos.

Valencia desde el Cerro de la Cruz.

5. Las empanadas de María. No son sabrosas ¡pero son una tradición! Díganle a algún lugareño que los lleve a su punto en El Trigal, sus empanadas a las 2 a.m. son un regalo de Dios.

Foto cortesía de www.el-carabobeno.com

6. Por último, cuando ya estén cansados y no quieran hacer nada… ¡acérquense a las aguas termales de Trincheras por supuesto! Basta un solo día allí para salir renovado por completo.


Espero que su próxima visita a Valencia sea divertida, y si van hacia allá, no duden en avisar y darme la cola para acompañarlos. ¡Allá tripeamos!