De vuelta al futuro: ¡Bienvenido, Marty McFly!


"Volver al futuro" me enseñó amar la ciencia ficción.

No sé cuantos años tendría. No creo que todavía estuviera en primaria, no puedo asegurarlo, pero de lo que sí estoy seguro es que nunca había visto algo parecido. Recuerdo que la vi en Radio Caracas Televisión, de eso no hay duda, y que vi la segunda antes de la primera. ¿O tal vez no? Fue hace tanto...

Estaba el Doctor Brown y Marty y, claro, Biff. Una buena historia como esa necesita un villano memorable. ¿Y qué más es memorable? Hill Valley con su torre del reloj y que vimos crecer desde un pueblo vaquero hasta una ciudad del futuro, del lejano año del 2015 con sus fax en toda la casa y sus patinetas flotantes. El futuro es ahora, Doc Brown.

El futuro es cualquier tiempo adelante de nosotros, y somos los únicos que podemos moldearlo. Como enseñó "Volver al futuro", son todas las cosas que hacemos que dan por consecuencia como será nuestro mañana, y la ciencia ficción es el género que nos ha permitido imaginar ese mañana posible. 

Tanto en lo tecnológico como en lo social, la ciencia ficción logra señalar el camino a lo que podría ser. Todavía como especie hay mucho que debemos hacer, en especial en un momento tan crucial como el nuestro, y por ello es importante seguir soñando y sembrando las semillas del mañana que deseamos ver.

Y por ello, en estos días que el futuro se vuelve presente y que "Volver al futuro", al igual que "Neon Genesis Evangelion" quedan, de una vez por todas por siempre vinculadas, no a un año que pasará, sino a uno que pasa y pasó, quiero tomarme un momento y decir: ¡Gracias! Gracias por hacerme quien soy hoy.