Desnutrición vs. Malnutrición: la verdad sobre ambas y cómo prevenirlas


La mayoría de las veces escuchamos las palabras “desnutrición” y “malnutrición”, y tendemos a caer en el cliché de que la desnutrición sólo pasa en lugares muy pobres de África y Sudamérica, mientras que la malnutrición sólo pasa en Estados Unidos. Pues, qué pena tener que ser yo quien los saque de su error, pero la desnutrición y la malnutrición son enfermedades graves que, Dios no quiera, pueden no sólo tocar a tu puerta, si no instalarse en tu casa. Entérate aquí de que se tratan y cómo evitarlas.

La desnutrición, es una enfermedad causada por una dieta inapropiada donde brillan por su ausencia las calorías y proteínas, así como también por la mala absorción de algunos nutrientes.

La malnutrición, a diferencia de la anterior, se trata de una dieta desequilibrada, en la cual no se ingieren nutrientes específicos o hay exceso de otros, y la ingesta de alimentos se da en proporción errónea o de abusiva.


La desnutrición no está siempre ligada a la pobreza o falta de alimentos. Al contrario, ésta puede ser originada por muchas otras patologías médicas como:

·     La anorexia nerviosa: Es una enfermedad, que tiene que ver mucho con lo psicológico, en la que la persona decide dejar de comer, más que todo por miedo a engordar.
·       La bulimia: Es, al igual que la anorexia, una enfermedad en la que la persona, por ataques de ansiedad o miedo a ser descubierta, come de forma “normal” o en porciones exageradas, para luego arrepentirse y decidir expulsar la comida fuera del cuerpo mediante vómitos o laxantes.
·      La celiaquía: Es una enfermedad que, si bien puede ser genética o adquirida, impide al cuerpo el procesamiento natural de la digestión del gluten. Debido a esto, la persona tiene que –no por decisión propia- dejar de consumir muchos alimentos, por lo que suele perder mucho peso.
·         La depresión: Es un trastorno emocional en el que la persona se encierra dentro de sus problemas sentimentales, morales, o de vida y los somatiza, es decir, puede manifestarlos con síntomas en el cuerpo. Debido a esto, la persona pierde el apetito y en casos extremos, pierde mucho peso.
·      La diabetes: Al igual que la celiaquía, esta enfermedad puede ser genética o adquirida y le impide al cuerpo la ingesta de grandes cantidades de glucosa, debido a que el páncreas no puede procesarla, y tiende a colapsar.
·      Distintas enfermedades gastrointestinales: Por ejemplo, hernias, helicobarter pylori, úlceras, cáncer, etc.
·         Vómitos / diarreas: A consecuencia a alguna otra enfermedad o infección.

De igual forma, la malnutrición no siempre está ligada a la obesidad o a la sobrealimentación. ¿Has escuchado hablar de “los gordos por dentro”? (TOFI por sus siglas en inglés Thin Outside Fat Inside o Flaco Afuera Gordo Adentro) Sí, la primera vez que escuché de esto, me asusté. Se trata de las personas que gracias a su genética no aumentan de peso, pero igualmente manifiestan problemas y enfermedades secundarias a la obesidad. También están las que debido a la malnutrición pierden mucho peso, cosa que puede que no tenga mucho sentido, pero pasa muy a menudo.


Esta enfermedad, como su nombre lo dice, se trata de estar mal-nutrido, o sea, de comer muy mal a horas no adecuadas, y en proporciones y balances no adecuados. Como mencioné antes, no es necesario tener sobrepeso para sufrirla. Si desayunas, almuerzas, y cenas pizza por ejemplo; o tomas refrescos todos los días y bebes hasta embriagarte los fines de semana, es probable que seas una persona en riesgo. Todo esto afecta, y más si está acompañado del estrés y el exceso de trabajo.

Algunas de las consecuencias de la malnutrición pueden ser:

 Enfermedades cardiovasculares
Diabetes
Enfermedades de la tención
Obesidad
Cáncer
Fatiga
Depresión

Por estas razones, en la desnutrición y en la malnutrición es necesario mantener un balance de vida, tanto en lo emocional como en lo alimenticio. Siempre está bien comer algo de más, pero sin volvernos locos; además, hacer ejercicio con regularidad siempre cae bien. La idea no es volvernos fisicoculturistas, pero si mantenernos activos y, más importante, sanos. Así que ¡cuida lo que comes!