Las colecciones más insólitas del mundo


Algo que caracteriza al ser humano, es el gusto –o a veces, obsesión- por coleccionar cosas. Tiene su atractivo eso de guardar objetos y clasificarlos por forma, tamaño, fecha, e incluso impacto emocional, como la colección de todas las entradas de cine cuando has ido con tu amorcito, o la lista de números de teléfono de conquistas que no volviste a llamar. También es una señal de lo fajada que puede ser una persona, porque para tener la constancia de guardar miles y miles de objetos hay que echarle bolas, y más si son cosas difíciles de conseguir, como la harina pan y la leche –esas pronto se volverán reliquias, así que seguro la gente se pondrá a coleccionarlas-.

Por otro lado, hay personas que tienen unas colecciones tan extrañas que sólo podemos preguntarnos ¿cómo rayos hicieron para tenerlas? Mínimo un par de leyes deben haber roto, o al menos se les debe haber hecho difícil. De cualquier forma, es admirable y divertido ver las colecciones que las personas se proponen a tener, así como la historia detrás de cada elemento que las conforman, así que decidimos traerte las colecciones más insólitas de este planeta para que veas hasta dónde llega lo fajado del ser humano ¡mira!

Conos de tráfico: ¿Se imaginan tener el poder para cambiar las vías del tráfico y cerrar el paso si les da la gana? Este poder lo tendrán si se ponen a coleccionar conos de tráfico como hizo David Morgan de Inglaterra, que tiene la colección más grande de estos dispositivos viales. Nos gustaría que nos contara cuáles se compró, y cuántos agarró de la vía pública.


Letreros de No Molestar: visitar hoteles siempre es divertido por el servicio al cuarto, la piscina, y porque dejan cosas en la habitación que uno se puede llevar, como los mini champús y jabones que resuelven el viaje, y cuando llegas a tu casa te ayudan a sobrevivir la escasez de estos artículos personales en las farmacias. Pero lo más divertido son los letreros de no molestar que puedes poner si tendrás un rato sexy con alguien. Y para Jean-Francois Vernetti, de Suiza, son un objeto invaluable de colección, a tal punto que el pana se ha dedicado a guardar más de 11.000 de estos carteles de 189 países de todo el mundo.


Rascadores de espalda: Bien dicen por ahí que hay que rascarle la espalda a los demás para que luego te la rasquen a ti. Pues el dermatólogo, Manfred Rothstein de Carolina del Norte, E.E.U.U., se tomó este refrán muy en serio, porque se dedicó a coleccionar rascadores de espalda y cuenta en la actualidad con 675 rascadores de espalda de 71 países diferentes. Mientras estén limpios y no hayan sido usados por sus pacientes, todo está bien.


Vello púbico: hay colecciones que son increíbles… por lo perturbadoras. Y en esa área el premio se lo lleva nuestro prócer venezolano Francisco de Miranda, quien no sólo contribuyó a la independencia de Venezuela, sino que también tenía sus tiempos libres para coleccionar nada más y nada menos que el vello púbico de las damas que conocían a “Francisquito”, como una especie de souvenir por el buen rato pasado.


Penes: Sí, leyeron bien. Hay un señor en Islandia, llamado Sigurdur Hjartarson que posee una colección de 143 penes de 41 mamíferos, y cuentan por allí que está esperando la donación voluntaria de un pene humano para completar su colección. Caballeros, si no se les ha parado en mucho tiempo, entonces, podrían donarlo, al menos así llegará a estar duro.


Botellas de salsa picante: nada como ponerle un poco de picante a la vida, y de eso sabe bastante Vic Clinco, que tiene una colección de más de 6 mil botellas de picante de varios sitios del mundo.


Dálmatas: Si ustedes creen que les gustan los dálmatas, esperen a conocer a Karen Ferrier, una amante de los dálmatas que para celebrar su amor hacia ellos, logró tener una colección gigante de objetos que tuviesen que ver con los dálmatas, teniendo desde peluches hasta todo un conjunto de suéter y sombrero con estampado animal. Es como la Cruella De Vil de la vida real.


Cámaras de cine: en Atenas, un hombre llamado Dimitris Pistiolas tiene el récord Guinness por la colección más grande del mundo de cámaras de cine, con 917 modelos de estos aparatos, así como proyectores. Muchas de sus cámaras son de modelo vintage, así que deben ser verdaderas reliquias, toda la historia del cine en una habitación. ¿Alguna de esas habrá sido usada para hacer una película porno?