Lecciones que Harry Potter enseña para la vida

Harry Potter, el niño que vivió. Si no han escuchado este nombre, no sé dónde han estado metidos los últimos 18 años. Este pequeño personaje con más traumas familiares que Bambi fue –y aún es- un fenómeno mundial que marcó la época entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Muchos nos sentimos muy atraídos por su mundo de magia, amigos, aventuras y peligros, además que hizo que toda una generación se acercara a los libros con una pasión impresionante. Pero ¿qué es lo que nos atrajo de un niño mago que vuela en escoba y de alguna manera siempre logra burlar a la muerte?

Hay varios factores. En lo personal, creo que el hecho de que hayan ido publicando los libros a medida que yo crecía fue un motivo determinante. De forma literal, crecí con Harry; era una niña de 11 años cuando tuve en mis manos el libro Harry Potter y la Piedra Filosofal, que fue el primero de la saga, y era ya casi una adulta de 18 años cuando leí el final de toda la historia en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Por eso, muchos de nosotros nos sentimos identificados, porque pasamos nuestra adolescencia al mismo tiempo que él, y J.K. Rowling hizo un trabajo espectacular escribiendo el crecimiento de Harry de forma progresiva. Pero hay muchas cosas más allá de esto que influyen, así como enseñanzas que hacen del universo de Harry Potter una escuela para la vida según mi punto de vista. Aquí les digo las más importantes:

1. Draco dormiens nunquam titilandus”. Este es el lema en latín de la escuela Hogwarts de magia y hechicería, y en español tiene el sabio significado: “Nunca le hagas cosquillas a un dragón dormido”. Ustedes pueden reírse pero, si lo piensan, es una gran enseñanza; en una forma más venezolana podría traducirse como “No hay que alborotar el avispero”. En resumen, si una situación se ve riesgosa en potencia, no debemos tentar a la suerte involucrándonos en ella.

2. Acostarte con la hermana de tu mejor amigo puede ser muy positivo. Uno nunca sabe dónde le llegará a uno el amor, y en el caso de Harry, le llegó con Ginny, la hermana menor de su mejor amigo. No sabemos si ellos se pusieron traviesos durante los libros, pero sí sabemos que luego vivieron felices para siempre, con tres hijos. Y para tener tres hijos, debió gustarles bastante la cosa.

3. Hacerte amigo del director puede sacarte de apuros. La vida en el colegio es mucho más fácil si el director está de tu lado; Albus Dumbledore le resolvía la vida a Harry en casi todos los libros, y hacía que la casa Gryffindor ganara la copa de las casas todos los años mientras Harry estudió ahí. Por eso, hay que tratar bien a los profesores y apreciar sus enseñanzas; créanme, todo es mucho más fácil si el maestro no la tiene agarrada con uno.

4. Si un chamo se mete con uno, en el fondo es tremendo cobarde. Draco Malfoy, un enemigo de Harry en el colegio, estaba empeñado en hacerle la vida imposible, fastidiándolo cada vez que lo veía en los pasillos con insultos, empujones y discriminación hacia sus amigos. Pero, cuando llegó la hora de unirse a los mortífagos para seguir a Voldemort, vimos lo cobarde que era en realidad. Traducción al mundo muggle venezolano: perro que ladra, no muerde.

5. Siempre, SIEMPRE, tenemos la capacidad de elegir lo que queremos. El sombrero seleccionador estuvo a punto de mandar a Harry a la casa Slytherin, que es a donde van todos los magos malandros, pero él tuvo la capacidad de decirle al sombrero que él no quería ir allí, y le concedieron la petición. Esto quiere decir que, cuando crean que no tienen opciones, deben ver más de cerca, porque siempre las tendrán. Y más importante, siempre tendrán la opción de evitar aquello que no les traiga bienestar.

6. Los adultos pueden –y con seguridad van a- equivocarse. Los adultos no se las saben todas. Es verdad que “más sabe diablo por viejo que por diablo”, pero son humanos y pueden meter la pata tan al fondo como cualquiera. Los magos del ministerio de magia la embarraron bastante en los últimos tres libros, y si ellos se equivocan, ¿qué queda para los mortales? Equivocarse no está mal; lo importante es reconocer nuestros errores y rectificarlos. Y también saber escuchar a niños y adolescentes, que pueden aportar muchísimo a pesar de su corta edad.

7. El que mucho habla, poco hace. Harry tuvo un profesor bastante presumido llamado Gilderoy Lockhart que sólo hablaba de sus “hazañas”, incontables según él. Al final del año se descubrió que él no había hecho ninguna de ellas, sino que robó el crédito de los magos que las realizaron borrándoles la memoria. Esto quiere decir que si conocen a alguien que hable mucho y presuma de lo que hace, al final no saldrá con nada.

8. La tristeza se combate con chocolate. Esta enseñanza me marcó. Cada vez que Harry era atacado por los Dementores –criaturas mágicas que hacían sentir infelicidad a cualquiera que se les acerque, y que hasta pueden robar el alma-, debía comer chocolate para contrarrestar los efectos que ellos producían en él. Aquí la moraleja es muy sencilla: ¡Chocolate pa’ lo bueno y pa’ lo malo! Nada más mágico que esa tableta dulce y morena para contrarrestar todos los males, y aquí en Venezuela tenemos bastante cacao para hacer chocolate, así que no hay excusa.

9. Si quieres invitar a una chica a salir, no esperes a que salga con otro. Esta va para los caballeros. Ron Weasley, el mejor amigo de Harry, podría tener muchas cualidades, pero la galantería no era una de ellas. Se dio cuenta de que le gustaba Hermione Granger (su otra mejor amiga) cuando ya otro le había rasguñado la arepa, y cometió el error de celarla. ¿El resultado? Hermione gritándole y llorando, cuaimatizada por completo. Esto sólo puede tener un significado: Si a usted le gusta una chica ¡actúe! Nosotras apreciamos la iniciativa.

10. No puedes cocinar demasiados conejos al mismo tiempo. En el tercer libro Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Hermione tenía un Giratiempos, una especie de reloj que le permitía volver en el tiempo y ver dos o más clases a la vez, para ver todas las materias que quería ver. De más está decir que casi se vuelve loca con tanto trabajo, por querer abarcar más de lo que es posible a nivel humano –o mágico-. La traducción de esto sería “el que mucho abarca, poco aprieta”, hay que hacer lo que se puede, en el momento que se puede, con lo que se tiene.

11. El amor de madre es lo más fuerte que hay en el mundo. Lo que salvó a Harry durante los 7 libros no fueron sus habilidades en la magia, ni la suerte, ni la ingesta indiscriminada de pociones asquerosas. Lo que lo mantenía seguro era el amor de su madre Lily, que quedó en él luego de que Voldemort la matara, funcionando como un hechizo protector durante toda su vida. Así que, podemos tener problemas con nuestras madres, pero podemos estar seguros de que serían capaces de atravesar un campo minado y dar su vida por nosotros. ¡A montarles una estatua, mínimo!