Ganó la oposición, ¿y ahora qué?


Venezuela amaneció más grande hoy, y no es porque haya aumentado su territorio, tampoco es porque haya subido unos metros sobre el nivel del mar. Venezuela está más grande porque su gente creció, y lo hicimos votando. Siempre he escuchado decir que cada país tiene el gobierno que se merece, y ayer, 6 de diciembre de 2015, los venezolanos merecimos algo mejor y no lo digo por el simple hecho de que haya ganado la Mesa de la Unidad Democrática, lo digo porque, por primera vez en muchos años, uno de los poderes públicos nacionales se independizó del régimen: dimos el primer paso hacia la democracia.

Hemos entendido con los últimos 17 años, de la forma más difícil, que esa manera de hacer las cosas no es la correcta; no sólo la política económica, no sólo la política de Estado, no sólo la política de seguridad social y ciudadana, sino, esa absurda política de dividir a los venezolanos. Venezuela es una sola, es la madre de todos, de afectos al gobierno, de opositores, de los ninis, y el hecho de pensar distinto y de tener una ideología diferente no marca ninguna distinción.
Venezuela es como un bote en el cual hay 2 bandos, pero si cada quien rema para su lado nunca vamos a llegar a ningún lado. La democracia no es votar y elegir presidentes o la Asamblea Nacional, la democracia es el gobierno de la mayoría, y la parte más importante de la democracia, es que la mayoría respete y no persiga a la minoría; nosotros, por primera vez somos una amplia mayoría, así que tenemos muchos retos: debemos derrumbar los muros que nos separan, debemos rescatar y reconstruir a Venezuela entre todos. Debemos ser mejores venezolanos.

Se tiene que ser humilde en las victorias, al final, todos somos los mismos: comemos arepas, vemos el Caracas - Magallanes, cantamos el Gloria al Bravo Pueblo y nuestras cédulas dicen Venezolano. Todos soñamos con un país mejor, y es hora de lograrlo, sin importar quién esté al frente de los poderes. Como personas de esta hermosa nación, podemos hacer el cambio con pequeñas acciones que marcan una gran diferencia.
Hoy es un buen día para empezar a trabajar, para soñar, para lograr todo eso que aspiramos, porque Venezuela, hoy más que nunca, es una tierra bendita, de oportunidades, donde están benditos los planes de aquellos que se atreven a soñar.

¡Te amo, Venezuela!

Lo dijo Jesús Armando