Tradiciones navideñas en Venezuela


Venezuela… Un nombre, un país, un idioma, una alegría, un suspiro, una tradición. Y en esta época navideña todo estos adjetivos se juntan para definirla.

Estés donde estés, con quién estés, o como estés… si eres venezolano, la navidad llega de una sola forma, y es con una sonrisa de oreja a oreja. En esta fecha no hay desigualdades ni peleas. Bueno, a menos que nos peleemos con el primo que no baila o con el tío que le encanta empinar el codo de más; pero esas forman parte del repertorio de anécdotas para los años siguientes. Y debido a estas “anécdotas” y algunas otras, es que tenemos un país lleno de Tradición. Así que hablemos un poco sobre estas costumbres decembrinas que nos hacen suspirar y sentir orgullosos de ser venezolanos.

El corre-corre: Venezolano que no corre un 24 y un 31 por lo que sea, debería regalarle el pasaporte a un Suizo. El estrés empieza desde la mañanita, bien sea si eres anfitrión o no. “Muchacho, vaya a bañarse”, “¿Ya envolviste el regalo de fulanito?”, “mamá, ¿me planchas la camisa?”, “perencejita, llama a los de la agencia de festejos”. Y aunque tratemos de tener todo bajo control… no, eso no pasa. Todo se vuelve un caos, llegamos tarde, no alcanzamos a pintarnos las uñas y llegamos con la camisa arrugada. Para nada, porque igual todos estamos felices.


Las gaitas: “Tía, ¿y esa música tan mala… no tienes unas gaitas?”. Navidad sin gaita es un cumpleaños cualquiera. Y venezolano que se respeta canta “Sin rencor” a capela, y por ahí le siguen: La grey zuliana, Amparito, Orinoco, Amigo y Mi nostalgia; sin contar la bailadita con La Billo’s y Los Melódicos. ¡“Ar favor”! Y el 31, a todo esto le sumamos la indecisión antes de las 12am. En que si este año vamos a escuchar “Faltan 5 pa’ las 12” de Néstor Zavarce, “Las uvas del tiempo” de Andrés Eloy Blanco, o “Año nuevo” de la Billo’s ¡o las tres juntas!  


La cena y sus sobras: La cena navideña, aunque se pelee el puesto, siempre va a quedar en el segundo lugar. Sí, ¡después del desayuno del día siguiente! Porque no hay nada más exquisito en el mundo que una arepa rellena de pernil recalentado, o una hallaca re-hervida en microondas con unos rones o unos ponche crema para seguir celebrando, “que ya nació el niño Jesús” o que “ya es enero”.


Los juegos: Con plata o sin plata, no hay navidad sin amigo secreto o intercambio de regalos. Puedes no haber comprado ‘niño Jesús’ para alguien, pero tienes que participar en el intercambio. Si no, también hay quienes juegan al “dirty santa”, “el regalo loco” o “el elefante blanco”. Pero si de verdad no tienes plata, y como en casa siempre hay alcohol, pueden jugar a “la maleta” con cada burrada que haya dicho maduro. Así como: “En esta maleta tengo: @MoisesDM16 Maduro chúpalo”, “tengo: libros y libras”, “tengo: periodistos y periodistas” ¡NO! ¡Esa fue Tiby! ¡BEBE! Y así seguir por el resto de la noche.


Las “mañas”: Aquí empezamos con la ropa interior amarilla para el dinero, o roja para el amor -que ninguno de los dos llega nunca-, y terminamos con el recorrido, maletas en mano, alrededor de la urbanización a ver si se viaja -con o sin Cadivi-. Y nos encontramos en el camino con los estrenos, los dólares o euros -o cualquier moneda extranjera- en la mano para conseguir prosperidad monetaria, el comernos las 12 uvas de los deseos junto a las 12 últimas campanadas, y comer lentejas antes de la cena y de las uvas, también para tener más dinero. ¡Ja! Todo el mundo quiere plata, ¿no? Pero no todo es dinero, y como todos andamos persiguiendo el amor también, nos encaramamos en una silla a media noche o metemos un anillo en la copa de champán para que el amor entre por las puertas de nuestra vida. Y si todo eso falla, hay que ver qué recomienda el arquitecto de los sueños para este nuevo año 2016.


Son estas y muchísimas más, las costumbres navideñas que tenemos los venezolanos, pero que para bien o para mal, aunque aprovechemos o extrañemos, nos mantienen siempre unidos y felices. En estas navidades, no te deseo más que salud, felicidad ¡y plata!