Asamblea vs Presidente: Momentos históricos de conflicto


El año 2016 le promete a Venezuela ser muy activo y emocionante. En la primera semana ya tuvimos un cambio radical en el poder legislativo nacional. Hemos sido testigos de las candentes discusiones en el parlamento y de la guerra que les anuncian desde el Ejecutivo nacional. Pero, esto no es nuevo en nuestra historia, durante nuestra República en varias oportunidades ha existido una “guerra” entre el parlamento y la presidencia. Y al final de todo, no importa lo arbitrario y violento que pueda llegar a ser el Ejecutivo, la democracia es como un río: siempre toma su cauce. Aquí te contamos 2 de estos eventos históricos que sacudieron al parlamento venezolano.

-      Pérez Jiménez y sus malas mañas.


La democracia en nuestro país arrancó con el pie izquierdo debido al derrocamiento del primer presidente electo por voto directo y secreto, Rómulo Gallegos, para instaurarse la Junta militar integrada por quien la presidía, Carlos Delgado Chalbaud, y los tenientes Marcos Pérez Jiménez y Luis Llovera Páez bajo la promesa de elecciones. Sin embargo, por la falta de interés a realizarlas, se les adelantó a los comicios un magnicidio.

Tras la muerte de Chalbaud, se nombró al civil Germán Suárez Flamerich a presidir la junta, la cual, en consecuencia, dejó de ser militar y cambió de nombre para pasar a conocerse como la Junta de Gobierno. Fue en el año 1952 cuando se llamó a elecciones para una constituyente; se fijó como fecha el 22 de noviembre de ese año, en las cuales participarían solamente 3 partidos políticos: URD, COPEI y el FEI, siendo este último el partido del gobierno.

Durante las elecciones, quien sonaba como el gran favorito en la contienda era Jóvito Villalba, representante de URD. Sin embargo, la orden del Gobierno fue callar toda voz con relación a eso: a ningún medio de comunicación se le permitió cubrir el proceso electoral. No obstante, ese mismo día la noticia pasó a ser la renuncia de la Junta de Gobierno, dejando a Marcos Pérez Jiménez como presidente provisional. Fue el 2 de diciembre de ese mismo año que el Consejo Supremo Electoral dio a conocer los resultados oficiales, en los que se anunciaban una victoria aplastante a favor del Frente Electoral Independiente (FEI). Tanto URD como COPEI, en protesta al presunto fraude electoral, se rehusaron a participar en la Asamblea, lo que llevó a tener un parlamento constituyente de un solo color que se instaló el 9 de enero de 1953.

Tras varios meses de debates en el hemiciclo, fue el 15 de abril que se publicó la nueva carta magna redactada sin representación de la oposición al gobierno de Marcos Pérez Jiménez; el hecho más notable de esto deja de ser la falta de pluralidad en el congreso y pasa a ser el ordinal segundo de las Disposiciones transitorias de la Constitución de Venezuela para el año 1953, el cual señalaba que la Asamblea Constituyente tenía un lapso de 5 días para hacer el nombramiento de un gran número de representantes de los Poderes Públicos, tanto nacional, como estadal y municipal.

Les tomó sólo 5 día nombrar a todos los magistrados de las Cortes Supremas de Justicia, a todos los diputados y senadores del Congreso, todos los diputados de las Asambleas Legislativas de todos los Estados, todos los Concejales de los Concejos Municipales de cada municipio del país, Contralor, Subcontralor, Procurador y un montón de suplentes.

-    La vez que el Presidente de Venezuela quiso fusilar al parlamento


El 24 de enero de 1848 ocurrió en Caracas uno de los hechos más infames de la historia institucional venezolana, el llamado Atentado al Congreso o El Fusilamiento al Congreso. El suceso fue uno de los más dramáticos de los largos conflictos entre los conservadores, quienes eran liderados por José Antonio Páez, y los liberales, encabezados en ese momento por el entonces presidente José Tadeo Monagas habían amenazado la estabilidad del país desde su separación de la Gran Colombia.

A pesar de la Revolución de las Reformas, en donde próceres liberales como Santiago Mariño y Diego Ibarra, intentaron un golpe de estado contra José María Vargas, ambas facciones se habían estado manejando con relativa tolerancia en el Congreso Nacional. A principios de 1847, José Tadeo Monagas es electo Presidente de Venezuela, rompiendo la sucesión de presidentes conservadores que había gobernado desde 1830.

Según cuenta José Antonio Páez en sus memorias, entre los actos inconstitucionales que Monagas hizo en su primer gobierno se encuentra haber nombrado gobernadores regionales sin la debida aprobación del congreso, removió a los oficiales del ejército para colocar a sus allegados y confiscó armamento bélico para otorgárselo a sus partidarios. Los diputados del Congreso Nacional, nerviosos ante el militarismo del nuevo gobierno, pactaron en secreto para mudar el parlamento a Puerto Cabello y allí debatir la posibilidad de destituir y enjuiciar al presidente Monagas. Páez, quien se encontraba en aquel momento en tránsito hacia Colombia, relata de esta manera la creciente presión sentida en el ambiente político:

Concentrábase un ejército en Caracas, sin cuidarse siquiera de pretextos, y al frente de todas las fuerzas se colocó a los facciosos de los años anteriores. Fieras amenazas se vertían: ostentábanse providencias para infundir terror, y la capital se veía en la misma situación de una ciudad que tuviese el enemigo a sus puertas. La prensa daba el grito de alarma sin temor ninguno a las consecuencias que consigo trae la falta de templanza en momentos de gran excitación, y comenzaron a correr rumores de que el Presidente se preparaba a romper sangrientas hostilidades con el Poder Legislativo.

El 23 de enero de 1848, el Congreso Nacional aprueba la moción de trasladarse a Puerto Cabello con voto mayoritario y ante la presencia de partidarios de Monagas. Al día siguiente, mientras se hacía lectura de los cargos contra Monagas, un grupo armado entra en la Cámara de Representantes avivado por el rumor del secuestro de un ministro por parte de los conservadores y agrede a los legisladores, matando a tres e hiriendo entre otros a Santos Michelena, quien moriría por las heridas del conflicto.

Con los diputados refugiados en los hogares de los representantes extranjeros y Páez tomando el ataque como excusa para sublevarse contra el gobierno, Monagas manda a sus oficiales a buscar los legisladores para que reanuden las sesiones parlamentarias y volverse un órgano inerte, extensión del Poder Ejecutivo. Aquí fue que Fermín Toro, quien rehusó entregarse al congreso, dijo su frase lapidaria: “Decidle al General Monagas que mi cadáver podrán llevarlo, pero que Fermín Toro no se prostituye.