¡Salve, Divina Pastora!


Hoy, Barquisimeto y todo el estado Lara están de fiesta, porque hoy es el día de nuestra hermosa virgen patrona, la Divina Pastora. Cada año, millones de feligreses tanto de la región como de otras localidades de nuestro país y el mundo, se reúnen en la capital larense para rendirle honores a través de una procesión que va desde la Iglesia de Santa Rosa, a las afueras de Barquisimeto, hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto, cerca del centro de la ciudad. Este año se celebra la procesión número 160, y aquí te contamos el origen de esta manifestación de fe, que es una de las más grandes de América Latina.

La advocación mariana de la Divina Pastora apareció en Sevilla, España, ya que le llegó en sueños a un cura llamado Fray Isidoro de Sevilla alrededor del año 1703. En 1705 tuvo su primera procesión en la ciudad española, y era conocida como “Divina Pastora de las Almas”. Su llegada a Venezuela se remonta alrededor de 1736, sin embargo, estuvo marcada por un suceso curioso.

De forma original, habían encargado para la Parroquia de Santa Rosa a la Inmaculada Concepción, pero por una equivocación, les llegó la Divina Pastora en su lugar. Cuando quisieron enmendar el error y trasladarla a otra iglesia, la imagen de la Virgen se volvió tan pesada que nadie pudo moverla del sitio. Esto fue tomado por los pobladores como una señal de que ella quería a Santa Rosa como su hogar. Luego, en el terremoto de 1812 que arrasó con la zona, el templo del pueblo quedó destruido, pero la imagen de la virgen no sufrió ni un rasguño, lo cual reforzó la creencia de que ella quería quedarse allí para protegerlos de todo peligro.


Luego, vino el milagro que le otorgó el título de patrona de Barquisimeto, y de todo el estado Lara. En el año 1855, se desató una epidemia de cólera que acabó con gran parte de la población barquisimetana de ese entonces, y los habitantes no sabían cómo combatirla, ya que sus esfuerzos no eran suficientes. Desesperados por la situación, decidieron realizar una procesión con la Divina Pastora el 14 de enero del año 1856, y ese día, un cura llamado Macario Yépez quien también padecía la enfermedad, le suplicó a la virgen ser el último que muriera de cólera, para así detener la epidemia. Esta petición fue concedida, ya que a partir de ese día no hubo más cólera en la región, y en efecto fue Macario Yépez el último que murió por esa dolencia.

Desde ese entonces, cada 14 de enero los feligreses llevan a la Divina Pastora desde su casa en la Parroquia de Santa Rosa, hasta la Catedral Metropolitana como un gesto de agradecimiento por los milagros concedidos, y cada vez junta a más personas que van a agradecerle, a hacerle peticiones especiales y  a cumplir promesas. Además, ha sido objeto de muchísimos homenajes artísticos, como canciones, pinturas, esculturas y monumentos turísticos que la exaltan y que nos hacen decir a todos los larenses: ¡Salve, Divina Pastora!