Villanos de Disney y sus trastornos mentales

El mundo de Disney es un mundo muy, pero muy, perturbado ¿no les parece? Está lleno de películas con padres solteros, muertes repentinas, hijos huérfanos y tramas súper complicadas con seres que tratan de hacerles la vida imposible a las princesas y los héroes de los cuentos. Por alguna razón, nos encantan estas historias y no podemos dejar de verlas, pero sufrimos bastante en el proceso, porque esos villanos sí que se la juegan para salirse con la suya, aunque tengan que llevarse gente –o animales- por delante. Eso, en definitiva, es el comportamiento de alguien que tiene algún problema psicológico que lo hace incapaz de medir el daño que hace.

Debería haber un manicomio para villanos de Disney, así como el Manicomio Arkham de Ciudad Gótica, donde tienen recluidos a los enemigos del caballero de la noche. Ahora, ¿cómo sería si los villanos de Disney se sometieran a psicoterapia? Sería todo un reto ayudarlos, así como entender por qué actúan como lo hacen. Para eso, habría que diagnosticarlos, y estos son los posibles diagnósticos que podrían ponerle a cada uno de ellos:


Tanto la Reina Grimhilde como Gastón están enamorados de sí mismos. Sus mejores amigos son los espejos que los reflejan, y están obsesionados con ser los más bellos o exitosos del mundo. Al estar tan pendientes de sí mismos, olvidan que hay otras personas alrededor, y no pueden soportar que otros les quiten lo que ellos merecen por derecho –sea la belleza más grande, o la doncella más linda del pueblo-, tanto así que están dispuestos a eliminar el problema ellos mismos, si saben a lo que me refiero.


Esta mujer vive a través de las hijas. No hace nada por sí misma, y está dedicada a asegurarse que sus hijas tengan todo lo que quieran –incluso si eso significa encerrar a su hijastra Cenicienta para que ellas puedan robarle al novio-. Sus éxitos son los de sus hijas, y no tiene metas ni aspiraciones propias, además de no importarle si lo que ellas hacen está bien o mal.


El pobre Capitán Garfio, o Bacalao como le dice Peter Pan, sufre una de las dolencias más incómodas que hay: la fobia. En específico, sufre de Herpetofobia, que es el miedo irracional y patológico a los reptiles, incluyendo a los cocodrilos. Cuando uno sufre de fobias, uno se paraliza, tiembla y busca pegar la carrera ante la presencia del objeto al que le tiene miedo, y no hay forma de controlarlo. ¿Se acuerdan de ese cocodrilo que anunciaba su llegada con un tic-tac, y hacía que el Capitán comenzara a temblar? Por supuesto que era lógico que le tuviese pánico, ¡Se lo quería comer de almuerzo!


Si tuviésemos que describir a estas dos villanas con un dicho, sería “antes muerta que sencilla”. Estas mujeres siempre buscan resaltar con su físico, su maquillaje, su estilo y su forma de actuar, buscan lucir de la forma más extravagante posible. Además, son súper teatrales y dramáticas, todo con tal de que les presten atención, porque ambas son en cierta forma marginadas de la sociedad. El problema viene porque no les importa hacerse un abrigo con perritos, y tampoco desaparecer al rey del mar para que les paren bolas.


Esta condición parece ser la de los políticos en general. La Megalomanía se refiere al deseo exagerado y patológico por tener el poder y el control absoluto de todo. Tanto Jafar como Yzma ocupan cargos muy importantes en los reinos o civilizaciones donde vivían, ambos eran en cierto modo asesores de las máximas autoridades, y ambos soñaban con tomar las riendas haciendo a un lado tanto al Sultán de Agrabah como a Kuzco, el emperador. Además, los megalómanos suelen tener una autoestima altísima, y se nota que ellos dos, a pesar de ser más feos que una patada en el hígado, se consideran sex-symbols. Esto último es algo que todos deberíamos aprender de ellos.


El nombre lo dice todo. A pesar de que no queda claro cuál es mayor entre Mufasa y Scar, la forma de actuar de este último se parece mucho a Caín, el personaje bíblico. Los celos y la envidia lo llevaron a asesinar a su propio hermano y su sobrino, por lo que Scar es sin duda uno de los villanos más despiadados del universo Disney. Además, la maldad y las ansias de poder lo llevaron a su propia ruina, ya que una vez que se convirtió en rey, no supo qué hacer con el reino.


Uno de los villanos más crueles de Disney. Este caso sería bastante complicado, porque no conforme con la maldad que este señor muestra hacia los que le rodean, también sufre de alucinaciones, ya que tiene visiones que no corresponden con la realidad, y tiene una sensación muy fuerte de que todos lo juzgan, hasta objetos inanimados como las gárgolas de la iglesia. Además, siente que Dios le habla sólo a él y le manda a hacer lo que sea para eliminar a personas indignas de la salvación; esto se llama delirio, y es peligrosísimo, ya que cuando un delirio justifica una acción peligrosa, no hay nada que detenga a la persona de realizarla.


Debo admitir que el Dios griego del inframundo es mi villano favorito de Disney, con su gran carisma y un sentido del humor brillante ¡imposible no amarlo! Sin embargo, tiene un muy mal genio, al punto de que puede llegar a explotar –en sentido literal- ante la cosa más mínima que perturbe su buen humor. Esto es similar al Trastorno Explosivo Intermitente, donde la gente tiene explosiones de ira que son demasiado grandes ya que no toleran la frustración. En Hades lo vemos de forma perfecta, hasta con fuego y todo, porque bastante que se frustra intentando acabar con Hércules.


Maléfica. La mamá de la maldad y el rencor. Y pensar que todo lo que hizo fue porque no la invitaron al bautizo de la princesa Aurora. Esta villana es incapaz de sentir empatía por nadie, y no le importa que su propia conducta sea terrible, con tal de llevar a cabo su venganza. Vive bajo sus propias leyes, y está empeñada en hacerle la vida de cuadritos a la pobre princesa. Además, se toma muy mal el rechazo, porque, sabemos que es muy desagradable que no te inviten a una fiesta, pero de ahí a matar a la homenajeada, ya eso es una exageración.



Quizás algunos se pregunten qué hace este villano aquí; no es el más llamativo, ni tampoco es tan brillante. Sin embargo, lo incluyo porque es el ejemplo perfecto del Trastorno Esquizoide de la Personalidad. ¿Cómo se come eso? Este personaje no siente el más mínimo interés por relacionarse con nadie, ni siquiera habla con sus compañeros del ejército, además que no muestra emociones de ningún tipo durante toda la película, sólo lo vemos como un tipo sombrío. Cabe acotar que los esquizoides no suelen tener planes malvados, sólo son asociales. Sin embargo, Shan Yu también tiene ciertos rasgos de psicopatía. Es todo un cóctel que se muestra al último momento, y resulta bien aterrador.