Historia insólita de Venezuela


¿Recuerdan las clases de historia de Venezuela en bachillerato? Yo recuerdo que mis profesores de esa materia eran una porquería; sólo nos hacían leer, tomar dictados o hacer un trabajo a mano sobre los acontecimientos históricos más importantes, y todos moríamos de aburrimiento. De esa forma, no había manera de que nos enamoráramos de nuestro legado cultural, de hecho, no le parábamos ni medio a las clases. No fue sino hasta la adultez donde me di cuenta de lo importante que es la historia de un país para su pueblo, ya que, si no se conoce, somos muy propensos a cometer los mismos errores del pasado, así como vulnerables de creer cualquier desviación de los hechos que algún desubicado venga a decir sobre nuestra historia, como el gobierno bolivariano ha querido hacer con las generaciones más jóvenes.

Sin embargo, la historia venezolana está llena de anécdotas interesantísimas, varias de las cuales pasan desapercibidas bajo la sombra de Bolívar, la independencia y la guerra federal, siendo rescatadas sólo por historiadores expertos que se dedican a esculcar hasta la última servilleta que data de siglos atrás, en búsqueda de pedazos de información que nos ayuden a entender cómo vivían no sólo los próceres o militares, sino la población en general de ese entonces, desde los mantuanos hasta la servidumbre. Lo que pocos saben, es que Venezuela fue sede de hechos curiosos que no tenían que ver con batallas, espadas, dictadura o esclavitud.

Por todo esto, me tomé la libertad de contarles seis hechos tanto insólitos como entretenidos que tuvieron lugar en nuestro territorio, los cuales aprendí gracias a la pluma de la increíble historiadora Ucevista Inés Quintero en su libro “No es cuento, es historia”, el cual recomiendo con los ojos cerrados. ¡A que no sabías que estas cosas pasaron en Venezuela!


Matrimonios antes vs. Matrimonios ahora

Casarse, en la actualidad, es un proceso tanto divertido como complicado. Tienes el matrimonio por el civil y por la iglesia, la fiesta –si es que hay plata para hacer fiesta-, el vestido, los pasapalos, la peluquería, la corbata del novio, los anillos, la firma del acta de matrimonio, y en algunos casos hasta firman un prenupcial, llegando a meter a un abogado en todo ese rollo ¡Qué complicación! ¿No debería ser simplemente una forma de celebrar el amor?

Sin embargo, los pobladores indígenas del Valle de Caracas tenían una idea muy distinta de cómo unir su vida a la de otra persona. Si a un hombre le gustaba una mujer, tan sólo iba y se lo decía, y si ella lo llevaba a su casa, le servía algo de comer y le daba una totuma con agua para lavarse, era su forma de decir “yo también te quiero”. Luego, se iban a dormir juntos y ¡Listo! Marido y mujer. Cero papeleo, cero neurosis por elegir flores para el bouquet. Sólo querían estar juntos, y estaban juntos. Y si en algún momento decidían separarse, lo hacían y ya, sin pasar por el trauma de dividirse bienes ni nada. Todo esto cambió cuando llegaron los españoles, que sólo consideraban válidas las uniones bajo el sagrado sacramento del matrimonio para toda la vida. Bien dicen que en las sociedades más modernas, la gente tiende a enrollar más el papagayo.


Relaciones a distancia antes del Skype

Hablando de matrimonios, si crees que sólo en estos tiempos las bodas son un enredo, ¡Te equivocas! El Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre tuvo una vida personal bastante complicada, incluyendo la parte romántica. Sucre se comprometió en 1822 con una chica de Quito llamada Mariana Carcelén, de adinerada familia, y de inmediato, nuestro Mariscal tuvo que irse a Perú, luego a Bolivia, y tanto así fue el alejamiento por los compromisos de la lucha independentista ¡que ni siquiera estuvo en su propio matrimonio!

Antonio José de Sucre se casó con Mariana Carcelén a través de un poder el 20 de abril de 1828, y no pudo ni asistir a su propia ceremonia; se perdió los tequeños y la hora loca. Ya cuando se reunieron de nuevo en Quito, habían pasado seis años y eran como desconocidos. En ese entonces no había Skype que los ayudara a mantener la relación a distancia, las cartas llegaban muy tarde, y para colmo, el matrimonio duró poco, ya que en 1830 Sucre murió asesinado. Vaya final para esta historia de amor distanciado.


El tatarabuelo del Tostiarepa

¿Crees que el Tostiarepa es la única máquina que ha sido diseñada para hacer arepas en el mundo? Error. Resulta que hubo un polaco, llamado Alberto Lutowski, que registró en 1857 una patente para su invención, la cual consistía en una máquina para hacer arepas. En su diseño, había un mecanismo para pilar y moler el maíz –porque, antes de las harinas de maíz precocido PAN, Juana, Mazorca y/o afines, había que hacer el proceso completo-, así como otro para darle la forma circular a la masa.

El polaco Lutowski fue y le presentó el proyecto a varios inversionistas con la esperanza de obtener el capital que necesitaba para fabricar su invento al por mayor, ya que su idea era mejorar la calidad de vida de los venezolanos con inventos adaptados a la cultura de su país adoptivo. Pero nadie se mostró interesado por su invención, así que a Lutowski no le quedó más que seguir trabajando en otros proyectos  y dejar ese de lado. Si los inversionistas sólo hubiesen sabido que, muchos años más tarde, una gran cantidad de solteros y madres prácticas se beneficiarían de otra máquina que les facilitaría la vida para hacer arepas, podrían haber pasado a la historia como los responsables de impulsar el invento del siglo, pero no tuvieron ojo para un buen negocio.


El prócer que se convirtió en momia

Cuando vemos u oímos la palabra “momia”, de inmediato pensamos en el Antiguo Egipto ¿verdad? Bueno, resulta que aquí en Venezuela también hubo momias, una de las cuales fue el prócer Tomás Lander. Sí, tuvimos un prócer embalsamado por 39 años.

Por si no saben quién es Tomás Lander, fue un liberal que defendió a capa y espada la libertad de pensamiento, la libertad de cultos, y fue un gran enemigo de otorgar poderes especiales al Estado –qué se hubiese imaginado él que llegaríamos a donde estamos ahorita-. Lander murió de manera repentina en 1845, y la familia decidió preservar su legado momificando su cuerpo y dejándolo sentado en el escritorio de su casa hasta que en 1884 fue sepultado en el Panteón Nacional. Imagínense el susto que podría haberse llevado un invitado de esa familia que se haya despertado en la noche, y salido de su cuarto para usar el baño ¡Un infarto, mínimo!


El hospital con nombre de mujer

Uno de los hospitales más célebres de la ciudad de Caracas, el Hospital Pérez de León, debe su nombre a una mujer. De hecho, la idea de hacer ese hospital surgió de Ana Francisca Pérez de León, quien dejó claro en el testamento que escribió a sus 68 años su deseo de que parte de su fortuna se destinara a la construcción de un hospital de caridad. Esta mujer fue una heroína durante el terremoto que azotó Caracas en 1812, ya que, junto a dos de sus esclavas, ayudó a un montón de personas dándole comida y auxilios. De verdad tenía la vocación de ayudar a los demás.

Ana Francisca murió ese mismo año. Sin embargo, el dinero para la construcción del hospital apenas llegó al Concejo Municipal 18 años después, en 1830, y en 1838 se abrió el Hospital Pérez de León en Petare, dejando por fuera el pequeñísimo detalle del nombre de esta mujer insigne. No fue sino hasta el 2007 que se le colocó su nombre completo al hospital, lo cual me parece justo, aunque tardío, ya que no todos los que han luchado por nuestra amada Venezuela han sido del sexo masculino.


Los beneficios de la leche paterna

En la Venezuela de 1799 pasaban cosas dignas de aparecer en un episodio de Tabú Latinoamérica. Una de ellas fue descubierta por Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland, quienes viajaron por todo el país documentando aspectos de la región, y en la ciudad de Cumaná consiguieron algo insólito: ¡Un hombre había amamantado a su hijo!

Se cuenta, y no se cree. Pero la verdad es que cuando llegaron a Cumaná, Bonpland, quien era doctor, examinó a Francisco Lozano, un campesino que según las historias había dado de mamar a su hijo. Aquel hombre les contó que su mujer no había podido hacerlo ya que estaba muy enferma, y él, en un intento por calmarlo, lo acercó a su pecho, y ¡Zas! El niño sacó leche de allí. Bonpland confirmó tras el examen médico que tenía el seno izquierdo arrugado, como las mujeres que han criado niños, así que se levantó un expediente de ese hecho insólito. A partir de ese momento, los hombres están fregados; después de tal nivel de compromiso, no tienen excusa para dejar de asumir su barranco.